Lucen un lindo vestido rosa. Están regias. Al verlas, al principio, en la recepción de la boda de la cual son damas de honor, cualquiera diría que son felices. Y que son amigas.
Ni lo uno ni lo otro es cierto.
En honor a la verdad, Francia, Meredith, Tita, Carla y Mindy, los personajes de “5 mujeres con el mismo vestido”, hacen lo que muchos. Aparentan. Tienen una doble moral.
Son jóvenes, bromean, se burlan de sí mismas, son sarcásticas, ríen y lloran juntas, hablan de sí y de los y las demás.
Amor, celos, decepciones, envidia, las mentiras con las que las personas construyen mundos que también son una falacia, solo para apantallar, solo por el qué dirán, solo porque temen el rechazo, son algunos de los asuntos que salen a colación durante los diálogos del hilarante montaje que está en cartelera en el nuevo teatro La Estación, en Vía España, dirigido por Isabel Burgos.
Por distintas razones, mientras los demás se divierten -o aparentan que lo hacen-, ellas van a parar al segundo piso del lugar donde tiene lugar la lujosa recepción y empieza un rosario de quejas, confidencias, los mea culpa y ataques a la sociedad, a otras mujeres, a la vida y a los hombres.