Las féminas son exigentes por naturaleza, incluso con su propia figura o rostro, pero no es saludable vivir reprochándose por lo que no se tiene; el ideal es aceptarnos y vivir satisfechas.
En asuntos de belleza hay varias reglas, y una muy sencilla: mírate al espejo y acéptate. Algunas formas sencillas de lograrlo:
- Usa el espejo para conocerte y observarte, no para criticarte. Si bien puedes notar que tu cuerpo no es perfecto, mírate para aceptar tus puntos flojos y reconocer tus encantos.
- Aspira a un cuerpo posible, no a uno perfecto. Aceptarte no implica resignarte, sino apuntar a un cambio posible. Sé realista con tus objetivos y conviértete en la mejor versión de ti misma.
- Atiende tu cuerpo en todos sus aspectos. Bríndale un cuidado integral, que incluya buena alimentación, ejercicio físico, relajación, aseo personal y una vestimenta adecuada. Te sentirás mejor y más segura.
- Si deseas un cambio, propóntelo con firmeza.