Muchas parejas no pueden convivir armoniosamente, conjugando el amor, conflictos y el placer con el crecimiento, debido a que todavía son como dos niños queriendo que el otro se haga cargo de sus heridas. Sin saberlo proyectan en su pareja, al padre que les faltó. Esto trae problemas.
Es muy común que una mujer se transforme en una “madre” de su pareja. O el hombre mire con desconfianza a su mujer, porque le recuerda la manera confusa en que su propia madre lo trataba.
Para mejorar este aspecto es importante que no permitas que el vínculo se desvanezca entre ustedes.
• Comunica en forma adulta tus necesidades emocionales y tus puntos de vista. Y ten una actitud responsable a la hora de resolver los conflictos.
• Trata de que compartan actividades recreativas y graificantes.