El género femenino ha sido sorprendido y preocupado por las noticias acerca de la terapia de reemplazo de hormonas (HRT) después de la manopausia. Un estudio publicado en la revista de la Asociación Médica Americana (AMA) el 26 de enero del 2000 reveló que el riesgo de contraer cáncer de las mamas era más grande entre las mujeres bajo terapia de combinación estrógeno-progesterona, comparadas con las que estaban tomando estrógeno sólo. "Este aumento en el riesgo se manifestó primordialmente entre mujeres que estaban bajo la HRT o habían estado recientemente bajo dicha terapia, y entre mujeres delgadas cuyos índices de masa corporal eran menores a 24.4. Mientras más tiempo recibieron la terapia, aumentó su riesgo de contraer cáncer. Esta es la segunda vez durante los últimos 25 años que los datos relativos al tratamiento de reemplazo de hormonas han sonado una voz de alarma. En los "60 y los "80 esta terapia era común y corriente, un informe reveló que el reemplazo de estrógeno sin progesterona era causante de cáncer de útero. La progesterona, la hormona producida por los ovarios después de la ovulación, protegé la pared del útero contra elefecto dañino de una continua estimulación por estrógeno. Por lo tanto, las mujeres que eligen tomar estrógeno después de la menopausia, tienen que combinarlo con progesterona en dosis lo suficientemente altas como para proteger las paredes uterinas. La excepción obvia es que aquellas mujeres a quienes les han practicado una histerectomía pueden tomar estrógeno sólo, sin problemas. La cantidad de progesterona, y el modo en el cual debe tomarse se receta de 10 a 13 días por mes, cuando las paradas del útero no están tan delgadas como lo estarían más tarde, y esta dosis induce algo de sangramiento. Una vez que las paredes del útero se han "atrofiado" se da una dosis diaria de progesterona con estrógeno y no ocurre sangramiento vaginal. De acuerdo a un estudio reciente publicado en el Journal of the National Cancer Institute el riesgo asociado con reemplazo de estrógeno y progesterona ha sido detectado, pero también indica que el riesgo de cáncer del seno es mayor en mujeres que toman progesterona cíclicamente, en comparación con aquellas que toman una terapia continua de progesterona".
Si bien muchas mujeres aceptaban que la terapia de reemplazo pudiera aumentar levemente el riesgo de contraer cáncer del seno, el reporte actual es mucho más difícil de aceptar. De acuerdo con el estudio, el riesgo aumenta un 8 por ciento por cada año de haber tomado la combinación de progesterona y estrógeno, comparado con el 1 por ciento con el estrógeno sólo. En otras palabras, un aumento del 80 por ciento de diez años y 160 por ciento por 20 años en mujeres delgadas que usan la terapia combinada". Si alguna mujer toma la terapia combinada para reducir el riesgo de enfermedades del corazón u osteoporosis, dicha reducción puede no ser suficiente como para arriesgarse a contraer cáncer del seno, especialmente porque dichos riesgos aumentan en las mujeres de más de 60 años.
Las mujeres obesas presentan un riesgo más elevado de mortalidad por todas las causas cuando llegan a la madurez. El cáncer del seno es más común generalmente porque los tejidos grasos convierten los andrógenos fabricados por los ovarios y las suprarrenales en el estrógeno llamado estrone. Los expertos creen que la terapia añade más estrógeno a la gran cantidad que ya se encuentra circulando en el organismo de estas mujeres. Los resultados de este estudio son favorables para las mujeres obesas que desean continuar con la terapia para aliviar los síntomas de la menopausia. Sin embargo, estas mujeres harían mucho más por su salud si se dedicieran a perder peso, en lugar de la terapia.
La decisión de iniciar esta terapia debe estar basada en la frecuencia y gravedad de los síntomas: las mujeres que sufren frecuentemente olas de calor, y perturbaciones del sueño, de la actividad sexual y alteraciones del carácter encontrarán que solamente el estrógeno aliviará sus síntomas. Y si sus úteros están intactos, deberán tomar progesterona para prevenir el cáncer uterino. Después de dos o tres años, sin embargo, la terapia deberá suspenderse y tratar de disminuir su riesgo de enfermedades por otros medios. El estudio reportó que el riesgo de contraer cáncer aumentaba a partir de cuatro años de terapias.
El ejercicio, el control del peso y la dieta son la mejor manera de reducir los riesgos de mortalidad. Para mejorar con perfiles lipídicos desfavorables e historia familiar de enfermedades del corazón, las medicinas para disminuir el colesterol y los triglicerios puede ser una herramienta mucho más poderosa que la terapia HRT. Para las mujeres con pérdida significativa de densidad osca la terapia con Fosomax y Evista protegen casi tan bien como el estrógeno contra la osteosporosis. El Estring, un pequeño anillo que se coloca en la vagina por 2 ó 3 meses segrega pequeñas cantidades de estrógeno que facilitan las relaciones sexuales y no aumentan significativamente los niveles de estrógeno en la sangre.
Las mujers que han estado bajo la terapia por muchos años harían bien en descontinuarla poco a poco como un primer paso antes de decidir si van a continuar con ella. Si es posible descontinuarla sin que regresen las olas de calor y la desestabilización del carácter, sería bueno descontinuarla y tomar las medidas descritas arriba para disminuir el riesgo de enfermedades del corazón y osteopororis. Deben tomar de 3 a 4 meses para descontinuar la terapia, y simplemente disminuir la dosis de HRT. Las mujers que se sienten mal al terminar la terapia, tendrán menos dificultad en decidir si continuarla a pesar del riesgo de cáncer del seno.