Un grupo de investigadores descubrió que el vino podía tener efectos antioxidantes, tanto el tinto como el blanco. Lo que sucede es que las propiedades se encuentran en el jugo de uva. Si bien, quizás el vino tinto tiene niveles más altos de antioxidantes, los efectos del vino blanco son similares.
Las propiedades antioxidantes están presentes en esta bebida. Lo que genera es que se prevengan varias enfermedades, sobre todo las de tipo pulmonar y determinados cánceres como el de mama. Siempre que el consumo sea moderado, los efectos protectores van a mantenerse con fuerza.

Todos alguna vez nos pasamos de copas y hemos despertado al otro día con una resaca fatal acompañada de un dolor de cabeza terrible. Lo que sucede con el vino blanco es que, al tener concentración química más baja, reduce las náuseas, malestares e irritabilidad que produce la resaca. Apuesta siempre a las bebidas claras.
El vino blanco es rico en fósforo, potasio y flúor. Además, es una de las bebidas alcohólicas con menos calorías. Una copa contiene alrededor de unas 100 calorías.
Reduce el riesgo de fallecimiento: en Europa, las investigaciones afirman que el consumo de entre 22 y 32 gramos de alcohol por día tiene un efecto "protector" de la salud, evitando la mortalidad por varias causas.