Secretos, hay uno en la obra. Secretos, los hay en casi la vida de todos, aunque en el diálogo consigo cada uno los comparte con los otros “yo”.
Secretos abundan. Secreto para ser joven, secreto para ser feliz, secreto para ser exitoso, secreto para...
Siempre hay esa eterna búsqueda de secretos, fórmulas, clave para...
David Stevens es un novel escritor que tiene en le mercado local “La vida como obra maestra” y ya ha hecho gestiones para colocarlo en Estados y Sudamérica. La obra tiene algo de misterio. Pero está más que nada cargada de mucha inspiración y se propone ser un apoyo para quienes desean ser mejores.
Nos comenta el autor venezolano que precisamente entre lo asimilado en su recorrido por la vida, ha aprendido que esa importante tener siempre metas, metas que hacen seguir adelante, que motivan, que mantienen viva la esperanza, que son como propulsores para alcanzar estrellas; metas que se convierten en misión, a cuya obtención el individuo se entrega.
Evitar dejarse amilanar y desmotivar por gente que sólo tiene actitudes, pensamientos y frases negativas.
El protagonista principal de la obra es un fotógrafo que se llama John Stevens, el cual está desmotivado e insatisfecho y recibe una asignación, realiza un viaje de trabajo y conoce a un viejo maestro pintor, retirado misteriosamente de su carrera y de la vida pública, luego de que su esposa desapareciera. Entonces, vive un torbellino... Es una obra dirigida a toda clase de público.
El protagonista es una persona con sus conflictos que encuentra su vida con una persona que también tiene dudas y vacíos. Hay una interacción de la que ambos salen beneficiados.
Él está convencido cien por ciento de que cada persona es artífice de su destino, que labra con buenas o malas acciones y que echarle la culpa a las influencias, al ambiente es una excusa banal. Invita, por el contrario, establecerse metas, armarse de valor para no ceder aunque existan piedras en el camino y no dejarse arrastrar por la corriente.