El escaso tiempo que deja el ritmo cotidiano para cocinar, hace útil el conocimiento de prácticos trucos de cocina, generalmente ausentes en los libros de recetas al uso.
Que el arroz no se pegue:
Cuando ponga el arroz con el agua hirviendo, puede añadir el jugo de medio limón o un chorrito de aceite.
Si desea darle más sabor a las preparaciones que incluyan pan rallado, agréguele algún sabor a éste. Si le gusta variar, puede preparar más de uno. Ideas: ajo y perejil, pimentón, orégano, salvia, ciboulette, romero o la mezcla de cualquiera de éstas u otras hierbas.
Si envuelve la fruta en papel manteca, se conservará durante mucho más tiempo. Cuando estén muy maduras, úsalas en rellenos de dulces. Para que las peras o manzanas no se oxiden tan rápido, déjelas en agua fría con un chorrito de jugo de limón hasta su uso.
Guarde siempre el pescado en el congelador, hasta que vaya a usarlo. Si se descongela a la temperatura ambiente, cocínelo enseguida.
La carne del pescado queda blanca si se añade un poco de leche al agua donde se va a cocinar.
Para saber si los camarones están frescos, póngalos en agua con un diente de ajo. Si se oscurecen, quiere decir que no están frescos.
Finalmente, la eficacia de este régimen podría también residir en el hecho de que es rico en proteínas que, por la misma cantidad de alimentos, "sacian más el organismo que los glúcidos y las grasas, lo que hace que las personas coman menos", explicó.
Un estudio realizado a 160 personas, hombres y mujeres de 22 a 72 años que sufrían de sobrepeso, publicado en 2005, comparaba cuatro dietas, entre las cuales Atkins, Zone, Ornish y "Weight Watcher".
Los resultados no habían mostrado diferencias entre ellos. Todos habían generado una pérdida modesta de peso, pero a diferencia de este último estudio, financiado por el Instituto Nacional Estadounidense de la Salud (NIH), las personas no fueron controladas y se les dejó en libertad de elegir la intensidad de su régimen.