El Papa Benedicto XVI se acercó a la ventana de su estudio en el Palacio Apostólico para rezar con los peregrinos llegados de todo el mundo el tradicional Ángelus dominical, y en sus palabras iniciales meditó en torno al pesebre como un medio eficaz para presentar la fe y transmitirla en la familia.
El Santo Padre hizo notar que "construir el pesebre en casa puede revelarse como un modo simple, pero eficaz de presentar la fe para transmitirla a los propios hijos".
"El pesebre -continuó- nos ayuda a contemplar el misterio del amor de Dios que se ha revelado en la pobreza y en la simplicidad de la gruta de Belén".
Tras recordar brevemente que la tradición popular del pesebre se remonta a los tiempos de San Francisco de Asís, el Papa dijo que "éste puede ayudarnos a entender el secreto de la verdadera Navidad, porque habla de la humildad y de la bondad misericordiosa de Cristo.