EL estallido de aplausos que provocó "Rosas" y "Puedes contar conmigo", temas que cerraron la eufórica presentación de La Oreja de Van Gogh, fue lo máximo. Era la primera vez que veíamos a los artistas una vez terminado el evento, caminando hacia el público y en un gesto de agradecimiento se abrazan y hacen la venia para dar el último adiós a otro efusivo concierto. Dejando a los espectadores satisfechos, afónicos de tanto corear, alegres y tristes a la vez, pues nuevamente los españoles tomaban su rumbo con el "Tour Guapa" hacia otro destino.
A las 8: 50 p.m. y sin más preámbulo a una de las presentaciones más esperadas del 2007, La Oreja de Van Gogh inició su espectacular concierto. Cinco chicos en una tarima con atuendos casuales y estilos rockeros entonaban "Noche". El Figali estaba a su máxima capacidad en el área VIP, más no así la parte general. Amaia daba las buenas noches al público y agradecía a todos los presentes por recibirlos en su tercera visita a nuestra tierra, dando paso a "Soledad", un tema del CD: "El Viaje de Copperpot", con el que calentaban los motores.
El público, en gran parte sentado se mantenía inmóvil, aquello era como si estuvieran viendo un espectáculo donde alguien actúa y los presentes sólo se dedican a observar. Para La Oreja esa no era la percepción de los panameños, y tampoco la idea de mantener la velada. Ellos estaban dispuestos a hacer lo necesario para encender el evento. Con intentos infructuosos pasaron otras cinco canciones. La euforia de los cantantes parecía contagiar a algunos, pero la mayoría no respondía. Siguió "Milagro" y "Cuéntame al oído" de la producción "Dile al Sol", un grupo de adolescentes prendía sus "ligthers", de momento pensamos ¡qué bien se están animando! Llegó "El vestido azul", al fin, la gente se conectó y empezó a responder. El tema "Geografía" subió la adrenalina, y el coro que decía "Si tu también lo sientes y a ti también te apetece, no lo pienses vámonos ya somos dos", levantó a todos de sus asientos.
Muy cerca de nosotros una madre y su pequeña hija como de siete años cantaban a la par. Al interrogarlas de inmediato, la señora respondió: "la gente está un poco apática, pero ellos se están luciendo".
El repertorio que siguió desde el sexto tema hasta el 23 fue increíble, "Dulce locura", "Ven", "Escapar", "Reina del rock", "Cuentos", "20 de enero", "La playa", "Deseos de cosas imposibles", "Perdida", y muchas más, rompieron el hielo e hicieron estallar al público dormido. En rock-pop, acústico y hasta tecno, los cantantes daban todo lo que tuvieron guardado durante estos tres años de ausencia y se emocionaron: "la verdad es que Panamá cuando se crece se crece", indicó Amaia sorprendida por las ovaciones. Por fin se olvidaron que habían sillas y cada quien siguió escuchando el resto de pie.
Una hora y treinta minutos habían pasado, el final estaba cerca, los chicos se despedían, y se apagaron las luces, la gente no se movió, la marejada de ovaciones desde el general llegaba al unísono hasta la tarima, y con ello un escalofrío penetraba en nuestros cuerpos, era la alegría que cada uno desbordaba. Un minuto de desesperación y gritos, fue suficiente para que el quinteto regresara a cerrar con broche de oro. Entre los asistentes vimos a la vocalista de Filtro Medusa "Betty García", y alguno que otro presentador de televisión.
Terminada la velada, una lluvia de globos caía sobre nosotros, era el fin de la fiesta, despedida y saltos daban los artistas, mientras nosotros salíamos apresurados para evitar el tranque. De camino a casa un vehículo nos rebasó y adivinen qué. En ese carro iba el tecladista de La Oreja, Xabi San Martín y más atrás en otros dos autos el resto del grupo. ¡Muéranse de envidia! Xabi, iba sin camisa y nos hizo un gesto de victoria con las manos y justo allí despedimos los españoles.
Contagiados por Van Gogh
Un repertorio de 23 temas nos acompañaron durante dos horas de espectáculo.