El pasado 30 de marzo inauguró la exposición "Conversación en el huerto" del reconocido artista contemporáneo Arturo Montoto en la sala de exposiciones de la galería Villa Manuela situada en La Habana, Cuba.
Esta es la primera vez que Arturo Montoto exhibe sus obras en esta Galería perteneciente a la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba y para esta ocasión presentará un conjunto de 12 obras al que ha titulado "Conversación en el Huerto". Las obras concebidas entre mediano y gran formato realizadas en técnica mixta sobre tela, descubren la utilización recurrente de los objetos que el artista ha venido haciendo en las últimas etapas de su creación, pero esta vez recontextualizados como retratos magnificados.
En reciente entrevista Montoto comenta: A veces alguien se sorprende con algo hecho por mí, no reconocible dentro del corpus de la obra que me ha hecho distinguible en el ámbito de las artes visuales en Cuba. Sin embargo, las piezas que he mostrado últimamente, aunque están realizadas recientemente, no responden a un nuevo concepto, sino que se remiten a muchos años atrás y denuncian mi vocación abstraccionista-informalista. A partir de La Fábula del hortelano, el objeto de distinción que caracteriza casi toda mi producción se ha magnificado como a través de una lupa, ha abandonado el topos cotidiano para invocar su permanencia y protagonismo en un contexto indefinido que no lo disturbe, para focalizar todo su doble sentido e invocar su uso, su abuso y sobre uso, es decir sus denotaciones y sus connotaciones posibles. Son a mi modo de ver unos "nowhere tools" que dialogan conmigo en el huerto.
Esta declaración ha sido además incluida dentro del catálogo que acompaña la exposición y que se encontrará disponible durante el tiempo que se encuentre en exhibición la muestra de Arturo Montoto. Este catálogo bilingüe en español e inglés contiene un ensayo del periodista, crítico de arte y editor Andrés D. Abreu y todas las obras en exhibición.
Su urgencia de liberar tensiones y nostalgias acumuladas lo ha llevado a despojar su tropología de interrelaciones complejas y formas recargadas. Ha preferido apostar por el objeto como aparente vencedor pero a su vez vencido, solo pero pintujado , magnificado pero envejecido y maltrecho, casi moribundo en algunas piezas, requiriendo a lo único que le resta: que se le recuerde, que su persistencia en la memoria active un discurso de sí, más allá de si mismo.