La sangre de los adultos enfermos de leucemia puede ser renovada a través de sangre proveniente del cordón umbilical de los recién nacidos, una vez desechado, según un estudio preliminar difundido esta semana.
Esta forma de renovación ocurrió en un porcentaje razonable de los 68 pacientes de 17 a 58 años que tomaron parte en esa investigación, aun cuando el tipo de sangre del donante y del receptor no era compatible, aseguran los científicos que efectuaron el experimento.
El estudio, publicado en The New England Journal of Medicine, señala que esa técnica parece ser más segura que un trasplante de médula ósea procedente de un donante anónimo.
Las pruebas y trasplantes con células del cordón umbilical se efectuaron porque éstas son capaces de reconstruir e impulsar el abastecimiento de sangre del cuerpo humano.
Otro de los factores que pueden contribuir a la regeneración sanguínea por medio del cordón umbilical desechado de los recién nacidos es que, por ser nuevas, esas células pueden ser aceptadas fácilmente por el organismo y sin el riesgo grave de ser rechazadas, afirmaron los científicos.
Los especialista dijeron que de momento no están muy seguros de que la nueva técnica, en su fase experimental, pueda surtir los efectos deseados en los adultos cuyo sistema inmunológico tiene una tendencia a ser menos tolerante al implante de otros tejidos.
Durante los experimentos, y antes del trasplante, el grupo de médicos dirigidos por Mary Laughlin de Case Western Reserve University, de Cleveland (Ohio), destruyó mediante fármacos o radiactividad la médula ósea afectada donde se producen las células de la sangre.
Posteriormente dieron la sangre proveniente del cordón umbilical a los 68 pacientes con enfermedades sanguíneas mortales, y su reacción fue una producción de sangre por parte de las células de los tejidos donados en el 90 por ciento de las personas del experimento.
Los científicos explicaron que 40 meses después de esos trasplantes, 19 pacientes permanecieron en buenas condiciones y 18 no tuvieron alteraciones de su enfermedad.
Los 17 fallecimientos que ocurrieron durante el período de casi cuatro años del estudio fueron atribuidos al tratamiento usado para destruir la médula dañada por la enfermedad, mientras que otros 22 murieron a causa de infecciones. Otros cuatro tuvieron una recaída y tres más desarrollaron diferentes tipos de cáncer, de acuerdo con el informe.
Tras destacar que la sangre del cordón umbilical es una esperanza en la lucha contra la leucemia, los especialistas indicaron que uno de los grandes riesgos de este procedimiento es que las nuevas células sanguíneas podrían atacar al organismo.
Finalmente, explicaron que esta situación, para cuya eliminación realizan minuciosos experimentos, es conocida como la lucha de los injertos contra la enfermedad o GVHD.