Un trabajador sube a una grúa para colgar una de las miles de coronas doradas -de grandes dimensiones- en una calle situada en el centro de Ámsterdam, Holanda.
La capital del país realiza las últimas preparaciones para la abdicación de la reina Beatriz de Holanda y la investidura del príncipe Guillermo-Alejandro, su primogénito después de sus 33 años de reinado al frente de su país de origen.