Godzila sigue siendo uno de los mayores íconos de Japón después de la II Guerra Mundial, resurgiendo de vez en cuando para advertir una y otra vez sobre los riesgos que conlleva la prisa del país para modernizarse.
Casi cinco décadas después de que Godzila hizo su debut en las pantallas gigantes, el monstruo nacido de un accidente nuclear está volviendo, por 26a. vez, para luchar contra otro monstruo igualmente amenazante que él: Mecagodzila.
Godzila ha peleado durante tres generaciones contra Mecagodzilas, dos veces a mediados en la década de 1970 y más recientemente en 1993.
Incapaces de competir con los enormes presupuestos y los efectos especiales de Hollywood, los Estudios Toho de Japón deben limitarse a un límite de gastos de 8,3 millones de dólares, que lucen diminutos frente a los 100 millones de dólares que TriStar gastó en su propia versión de Godzila en 1998.