Como todos lo años, el cuarto encierro de la fiesta de Pamplona, los Sanfermines de 2004, resultó peligroso por la masiva presencia de corredores, dos de los cuales fueron corneados, según registran las agencias internacionales.
En Pamplona, España, amaneció lloviendo, por lo que el pavimento estaba resbaladizo, lo que le hizo más difícil a los "mozos" situarse delante de los toros y que protagonizaran lucidas carreras.
Numerosos imprudentes tocaron y palmearon a los toros a su paso por el final de Estafeta y Telefónica, aunque los animales mostraron su nobleza y no lanzaron derrotes hacia los mozos, que los condujeron hacia la plaza sin mayores incidencias.
Los Sanfermines congregan cada año a miles de vecinos y turistas que acuden a Pamplona, ataviada de blanco y rojo, a disfrutar de una de las fiestas españolas más internacionales.