Variedades

Cosmovisión cultural sigue siendo "cuello de botella"


El cuadro de la prevalencia de mujeres jefas de familia, la disparidad salarial en detrimento de las mujeres y otros elementos que se dan en la relación hombre-mujer a nivel nacional se repite y a veces en forma acrecentada entre la población NgÅ¡be, según el "Mujer NgÅ¡be: Salud y Enfermedad", una publicación conjunta del Instituto de la Mujer de la Universidad de Panamá, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), el cual será presentado mañana miércoles.
La obra pretende entre otras cosas "identificar algunas características económicas, políticas, sociales y culturales del grupo de mujeres NgÅ¡be, reconocer algunas percepciones y creencias frente a los problemas de salud-enfermedad rerlacionados con su ciclo vital, distinguir algunas prácticas frente a los problemas de salud-enfermedad relacionados con su ciclo vital, identificar actitudes hacia la atención médica oficial y/o tradicional ante los problemas de salud-enfermedad relacionados con su ciclo vital y elaborar un perfil de salud-enfermedad de las mujeres indígenas NgÅ¡be".
LO FEMENINO Y LO MASCULINO
También se presenta en este libro lo femenino en la sociedad NgÅ¡be, la relación mujer-tierra, pez, agua/hombre-cielo-sol, la visión de la mujer como útero de la humanidad y de paso los conceptos de castigo/culpa. La incidencia de las fuerzas sobrenaturales en el ser hombre o el ser mujer, el rol de las tradiciones orales (como la Leyenda de la Tulivieja en que se castiga la transgresión de los papeles asignados a la mujer y en otra tradición oral, el Krung, en que se relata la forma en que Dios distribuyó las funciones entre los dos géneros, son otros aspectos que enfoca el libro "Mujer NgÅ¡be: Salud y Enfermedad".
El uso de la tierra en la cultura NgÅ¡be y el hecho de que (Censo de 1990) la Mujer NgÅ¡be representa el 71% de la PNEA (población no económicamente activa), al igual que la agricultura de subsistencia, también son objeto de análisis, así como que se registra un deterioro en todos los corregimientos en el ingreso familiar y en la salud de los menores de 5 años cuya desnutrición aumentó, aunque, según la obra, se anota la reducción en la tasa de mortalidad infantil y un incremento en el nivel educativo (cifras de 1994).
La conexión entre fecundidad, mortalidad y migraciones y el ser mujer NgÅ¡be es otro punto sobre el cual Claude Vergés de López y Noemí D. Farinoni hablan en la obra "Mujer NgÅ¡be: Salud y Enfermedad".
ESTRUCTURA ECONOMICA
En lo que respecta a la estructura y división del trabajo, otro punto en que se detienen las autoras, se informa que "el hombre, tradicionalmente es el que organiza el trabajo agrícola, asume parte de la responsabilidad del mantenimiento de la familia, la caza, la pesca y la recolección. También elabora instrumentos para trabajar la tierra, construye pipas, morteros, pilones y curte la piel. En el trabajo artesanal, elabora sombreros".
"La mujer NgÅ¡be también participa activamente, su labor se destaca en la economía como trabajadora y administradora de hogar. A las mujeres les corresponde encender el fuego cocinar, limpiar la casa, ocuparse de los niños, dar de comer a los animales de corral; ir al campo a buscar las raíces que serán consumidas, y buscar el agua y la leña en la estación seca. Participan en la limpieza de la tierra y en la siembra igual que el hombre, pero la cosecha es su responsabilidad, aunque el hombre puede ayudarla. También es ella quien se encarga de la separación de las semillas para la nueva siembra, del almacenamiento y/o intercambio y a veces de la venta del producto. Otra responsabilidad es la de administrar los alimentos durante los rituales". Según Young (1978), cuando el esposo es polígamo y vive con sus esposas en la misma casa, ellas dividen entre sí los trabajos domésticos, al igual que el cuidado de los niños, el procesamiento de los granos y tubérculos, la recolección y otros trabajos agrícolas.
En Soloy se reportaron 31% de Mujeres jefas de hogar y éstas presentaron una diferencia de salario con el hombre casi tres veces menor (27.71 y 81.51 balboas respectivamente).
De acuerdo con el libro, hechos como la disminución en la migración del hombre para trabajar en los cultivos y una mejor distribución de los ingresos entre los sexos, se atribuyen a las influencias de la religión Mama Chi.
EDUCACION Y SALUD
Valga señalar que entre las etnias indígenas en el país, el grupo NgÅ¡be es el segundo menos alfabetizado, con un porcentaje de 49.5%. Y de acuerdo con las estadísticas hay 72.5 hombres analfabetos por cada 100 mujeres en la misma condición, la cual se acentúa con el paso de los años y esto se atribuye a que este pueblo indígena deja de enviar a la escuela a las niñas cuando llegan a la menarquía, porque en esta cultura la mujer tiene una temprana incorporación a la vida en familia con las consabidas responsabilidades.
La estructura por edad de la población NgÅ¡be muestra una mediana de edad de 15 años (la más joven de todos los grupos indígenas), que evidencia una fecundidad relativamente alta (6.0 y 7.0 hijos por mujer) y se da una relación hombre/mujer de 109 hombres por cada 100 mujeres.
En lo tocante a la mortalidad, otro punto investigado por las autoras, los distritos que registraron mayor tasa fueron Remedios y San Lorenzo, luego San Félix y Tolé (2..8, 0.5 y 1.0, respectivamente), siendo la tuberculosis, las neumonías, los accidentes, suicidios y homicidios las principales causas de defunción.
La mortalidad materna en la cultura NgÅ¡be está entre las más altas del país y la mayor diferencia entre hijos nacidos vivos y entre hijos sobrevivientes, entre el grupo de mujeres NgÅ¡bes, fue, según datos de 1990, de 4.2 para los primeros y de 3.4 para los segundos. Para la provincia de Chiriquí esta relación fue de 3.2 y 2.9 respectivamente.
En lo relativo a la migración, hay muy poca diferencia entre la de hombres y mujeres (28.6% y 25%).
CONDICION VITAL GENERAL
El desapego a las tradiciones y cultura, por parte de la juventud, es puesto de relieve en esta investigación. A la par, apreciaciones de las mujeres NgÅ¡bes de Soloy y Boca de Balsa frente a los programas educativos nacionales indican que éstos dejan de lado resaltar la cultura y ello da lugar a que "...las muchachas desprecian lo NgÅ¡be y valoran más la escuela del Suliá...".
La obra dedica bastante espacio a la participación sociopolítica de la mujer NgÅ¡be, que es ínfima,en lo relativo a la religión, se resalta la gran influencia del Movimiento de Mama Chi en el ser y quehacer cultural de esta cultura. Mama Chi da directrices acerca de la unión, trabajo de la tierra, el rezo, pacifismo, antilatinismo)" y habla sobre una nueva organización política y la lucha por la Comarca. El libro, igualmente, habla sobre las condiciones de la vivienda (según el Censo de 1990 habían 18,848 viviendas NgÅ¡bes ocupadas en la República), y acceso a servicios de agua potable (la obtienen de pozos, ríos y quebradas, sólo 18.5% de casas, que son de paja, penca, caña y palos tienen agua potable dentro y 12% fuera de ellas), y otros básicos. El 64.2% de la población carece de servicios sanitarios y casi un 10% utiliza servicios colectivos. Además, destaca que en el área sanitaria de Oriente se cuenta con un hospital, cinco centros de salud, siete subcentros y 18 puestos de salud. Sin embargo, " de estos últimos, sólo ocho, cuentan con personal lo que significa que menos de la mitad de esta infraestructura está funcionando", mientras que en lo referente a recursos humanos, en 1995 habían catorce médicos, tres odontólogos, diez enfermeras, veintinueve auxiliares de enfermería, nueve asistentes de salud, dicisiete técnicos y veintitrés administrativos. De este personal 48% trabajaba en el Hospital de San Félix.
Sobre la atención al parto, el 60% de los niños/niñas nacen en casa, pero luego son llevados al puesto de salud.
PAREJA Y SEXUALIDAD
En esta publicación se informa sobre la edad de formación de pareja. En la mujer esto sucede a los dieciséis años, siendo siempre el hombre mayor que ella (registró como edad para la unión los 25 años). Los divorcios, por su parte, afectan más a las mujeres de mediana edad: "...3.8% de hombres y un 5.55% de mujeres separadas o divorciadas, observándose cifras que superan el 60% a partir de los 40 años, aumentando, aún más, a medida que avanza la edad".
La concepción de la vida sexual como fundamental en esta cultura queda de manifiesto en la siguiente cita: " La vida sexual de la mujer NgÅ¡be comienza con la formación de la pareja y tiene lugar dentro de la pareja. Para las mujeres de Soloy y Boca de Balsa no es concebible una mujer sin pareja, aunque su matrimonio termine en abandono o en separación. La sola idea de no formar pareja provocaba risa y esto se explica en la cosmovisión sobre la complementariedad de hombres y mujeres".
LA MUJER DE EDAD AVANZADA
Entre los NgÅ¡bes hay menos mujeres de edad avanzada que hombres. Pese a los subregistros, se sabe que la mortalidad femenina es más alta, especialmente en la edad reproductiva y productiva (entre las menores de 18 años y las mayores de 35). Ellas no se habitúan a utilizar los servicios de salud para llevar un control durante el embarazo (sólo 21.5% de las que dieron a luz en el Hospital José D. Obaldía) . "En el grupo de mujeres más jóvenes, los riesgos encontrados fueron una alta proporción de anémicas (75%), poblemas hipertensivos: un 25% presentaron alguna forma de preeclampsia, y problemas de presentación. Cuando existen problemas de presentación en el niño/niña se trata de solucionarlos acostando a la madre en una hamaca y rotándola, si esto no se consigue, entonces, bajan a los Centros de Salud oficiales. En el grupo de fecundidad tardía, la multiparidad fue el común denominador de los riesgos, sumándose el problema de la anemia (50%, la ruptura de membranas, el embarazo prolongado y los problemas de presentación".
De acuerdo con el Censo de 1990 los porcentajes de viudez, separaciones y divorcios entre mujeres son mayores que entre hombres, los que, se estima, cuando quedan viudos tienden a unirse o casarse con mujeres más jóvenes.
Según esta cultura el signo empleado para considerar una mujer anciana es la aparición de cabellos blancos y a partir de entonces se le da un trato diferente. A saber: "...disminuye notablemente el trabajo doméstico y ya no participa en los trabajos agrícolas, comienza ahora a ser atendida por su familia. Juega con sus nietos, cuenta historias, da consejos, participa en la vida familiar y se escuchan sus opiniones. Aunque el proceso de desculturización ha mermado su autoridad, sigue siendo la de mayor experiencia, y cumple un papel importante en el proceso reproductivo de la sociedad NgÅ¡be. Las mujeres de Boca de Balsa (Mama Chi) manifestaron que las abuelas son recogidas por sus hijos, más aún si son viudas, y los abuelos por sus hijas, cualquiera sea el motivo, nunca quedan solas, siempre viven con familiares que la /lo protegen hasta su muerte".
Finalmente, en este libro, cuya lectura recomendamos a sociólogos, periodistas, trabajadores sociales y estudiosos del tema género, se recalca que la mujer NgÅ¡be sufre discriminación porque recursos como el crédito, la capacitación y la tecnología no la benefician y la brecha en materia educativa es aún grande, al igual que en el ámbito del acceso a estructuras de poder, a servicios de salud que le permitan evolucionar integralmente y dar a luz niños sanos con más posibilidades de sobrevivencia y alejados de la desnutrición crónica que diezma la población infantil.


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57077
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América