Existen plantas de gran resistencia que requieren menor cuidado y no por ello son menos hermosas o decorativas. Entre estas se ubican las palmas, de las cuales hay una gran variedad; pueden plantarse en macetas y requieren sol directo al menos una vez por semana.
Si las quieres floreadas, las violetas africanas se consiguen en cualquier vivero, son esas pequeñitas con la flor morada. Se acomodan a los espacios más pequeños y exigen muy poco en comparación con lo que ofrecen.
Para cualquiera de las variedades anteriores, si bien no se requiere de un cuidado riguroso, debes regarlas al menos dos veces por semana, fertilizarlas y abonarlas cada dos meses.
Sea en un balcón, una terraza o tan sólo una ventana, lo importante no es sólo el tamaño, sino la luminosidad. Algunas plantas son vendidas en su maceta, donde pueden mantenerse por mucho tiempo, sólo hay que fertilizarlas con cierta frecuencia y remover la tierra del pote. A la hora de escoger la maceta, es preferible que optes por las de barro, son un poco más costosas y pesadas, pero los beneficios valen la inversión: el barro contribuye a que la mata drene el exceso de agua, uno de los principales errores de la jardinera(o) novata(o).
Los colores determinan e influyen en nuestras emociones; sus invisibles vibraciones pueden afectar tu estado de ánimo, estimularte o relajarte. Los colores no solo están en las paredes, y en los objetos, sino en elementos como las flores que adornan tu casa cada semana. De ahora en adelante cuando vayas a renovar tu florero recuerda:
Flores rojas: Energizantes.
Flores naranjas: Bienestar general, útiles para combatir la depresión.
Flores violetas: Balancean estados alterados y calman los nervios
Flores Amarillas: estimulantes, promueven sensación positiva y optimista