Michael Moore parece haber encontrado el mejor lugar en Hollywood, recaudando millones de dólares con sus documentales sensacionalistas, desde que se burló de George Bush con 'Fahrenheit 9/11'. El año pasado lo intentó otra vez, polemizando sobre los seguros médicos en Estados Unidos. Y aunque ahora asumió Obama como Presidente, Moore igual vuelve con su estilo tan particular de protesta documental, arremetiendo de lleno contra el Capitalismo, subtitulado como 'Una Historia de Amor' que ilustra la crisis financiera en el final de la Presidencia de Bush. Y en medio del prestigio del Festival Internacional de cine en Toronto, lo entrevistamos en exclusiva, para escuchar su lado de la campana... la que suele sonar más fuerte.
¿Tanto le gusta la polémica en el cine? ¿Está seguro que su lado de la campana es siempre la versión correcta?
Primero que todo, 'polémica' no es una mala palabra. Me encantaría si tuviéramos un verdadero debate en este país donde la gente exprese sus posiciones y las exponga. Hace tiempo que digo que esto es solo una película, es mi versión, pero todos los hechos son 100% correctos. Las opiniones son mías. Y en ese sentido puedo equivocarme o a lo mejor estoy en lo cierto.
¿Y cómo toma la palabra Sensacionalismo como sinónimo de sus documentales? ¿Sensacionalismo?
Es gracioso porque hace un tiempo pensé en usar esa misma palabra en el título, porque quise hacer esta película con cierta actitud, como si no pudiera hacer ninguna otra película después de esta, por si nadie más iba a darme el dinero para hacerlas o los cines dejaban de exhibirlas. Pensé que podía ponerlo en esta película, sabiendo que por un tiempo podía ser la última.
¿Por qué lo hizo entonces?
Porque creo que tengo que decir lo que pienso, si es verdad; aunque me adelante a lo que piensa la gente. No me gusta el camino seguro solo por ir a la par de los demás. Y me doy cuenta que a veces me alejo del grupo y me genero situaciones inseguras, pero a la larga, espero que todo vaya hacia adelante. Si tuviéramos esta conversación en el 2004 y esta película fuera Fahrenheit 911, no podríamos estar sentados hablando tan libremente si yo fuera parte de la minoría que no quería a Bush ni la guerra, porque obviamente la gente quería cuatro años más con él. Pero si en aquel entonces te hubiera dicho que tarde o temprano abriríamos los ojos votando por un cambio, eligiendo un Presidente negro, me hubieras tomado por loco. Por eso no soy para nada cínico. Soy muy optimista. A veces tarda pero con el tiempo la gente cambia su forma de pensar y hace lo correcto. Perdón, me fui del tema. ¿Qué significado le das a la palabra sensacionalismo?
¿Dar la sensación de que algo es más grande de lo que es?
En realidad yo quise hacer lo opuesto, tomando algo muy grande como el capitalismo, para destilarlo. Imagínate el riesgo de decirle a un estudio de cine que quiero lograr que la gente vaya un viernes al cine, para ver una película que examina el corazón del sistema económico.... No es precisamente lo que va a querer hacer un viernes, alguien que justamente busca un escape, con el cine. Y yo tenía un tremendo desafío: lograr una película que fuera entretenida pero también provocativa al mismo tiempo.
¿Es cierto que le gustaría que la gente se levante en armas en vez de quedarse sentada sin hacer nada por cambiar los abusos del capitalismo?
No, no lo creo. Si dije algo así fue por bromear. Obviamente no quiero hacer campaña para que la gente haga locuras. Mi posición es que el enojo ya existe. La gente ya está enojada y confundida por todo lo que pasó especialmente el año pasado. Y yo solo quiero expresarlo esperando que de alguna forma salga algo positivo, alguna acción positiva de los ciudadanos, en democracia, participando para que todo mejore. Esa es mi esperanza.
¿Pero usted mismo, no se pasa de la línea, a veces, provocando a la gente, por el solo hecho de tener una cámara a sus espaldas?
Trato de lograr una sátira, pero lo mío no es ficción. Y es algo muy difícil de lograr porque yo no puedo controlar lo que vaya a hacer otra persona. Solo puedo presentar una idea esperando que la cámara ilustre al máximo lo que quiero exponer. Por ejemplo, cuando rodeo Wall Street con las mismas cintas amarillas que usa la policía para cercar una escena del crimen, podrás reírte, pero así lo siento yo. Cuando lo hice, yo no me estaba riendo, imaginaba al público ovacionándome. Porque es la escena del crimen, estas personas son criminales y han arruinado nuestro futuro. Alguien tiene que decirlo.