En las subastas donde ha participado en Panamá la primera subastadora profesional de los Estados Unidos, Cristina Bridges, ha recaudo más de 50 mil balboas.
Oriunda de Nashville, Cristina se inició en ese campo hace 37 años, cuando en 1972 llegó a una escuela de subastadores en Mason City, IOWA, donde era la única mujer, junto a 158 hombres y la miraron como bicho raro. Lo que es más el propietario de la escuela le dijo: "Este es un lugar de negocios y nosotros no estamos aquí para hallar marido", lo cual la dejó de una sola pieza, pero no la hizo desistir.
Cuando culminó sus estudios se trasladó a Los Ángeles, California, donde su mentor le fue ayudando a abrirse paso permitiéndole dirigir subastas de arte y alfombras persas. Más tarde Cristina aprendió sobre antiguedades y luego acerca de joyería indostana y participó en subastas de este tipo de artículos.
Fue así como se hizo de un nicho en el mundo de los famosos subastadores, donde es considerada una subastadora de artículos de lujo. Contrató un agente de prensa y en 1974 participó como invitada en el programa televisivo nocturno de Johnny Carson, como la primera mujer subastadora de Estados Unidos.
Bridges es la quinta que viene a Panamá. Esta vez, tuvo a su cargo la subasta organizada por la American Society, el Comité de Caravana USA y la Cámara Americana de Comercio, en el Hotel Paitilla Inn, el jueves 2 de abril.
Ella recordó que "cuando yo vine a Panamá por primera vez para explorar esta hermosa nación por tres meses fue en 2006 y fue en Bocas del Toro y yo vi los anuncios de la subasta, la cena y baile, para recaudar fondos para la escuela y niños de Bocas del Toro. Necesitaban un subastador. Yo estaba deseosa de llevar a cabo mi primera subasta en Panamá. El 14 de marzo fue la subasta. Recaudamos más de $10,000.00 esa noche y yo retorné en 2007 para recaudar $16,000.00 y en 2008 más de $26,000.00. El pasado tres de marzo fue mi cuarta subasta para BESO y recaudamos más de $18,000.00. Por supuesto, yo soy sólo la última tuerca en la rueda de fantásticas damas y sus esposos, quienes se lo pasan todo el año recolectando increíbles objetos de negocios y amigos que donan maravillosas cosas para subastar".
Ella disfruta esta experiencia, al igual que los que participan en las subastas, que son, según nos dice, una maravillosa manera de vender y adquirir objetos, de pasarla súper bien, hacer amigos y colaborar con proyectos filantrópicos.
¿Paga? Ella nunca ha subastado ganado, tabaco, caballos ni bienes raíces...pero, un subastador usualmente trabaja por comisión y una ganancia extra. Es una honorable profesión y en las escuelas de subastadores dicen que sólo el 1% de la clase tendrá éxito...se requiere mucha dedicación para triunfar y un estudio profundo de las piezas que vas a subastar".
Para que vean que, como dice el viejo adagio: "todo pasa en la viña del Señor".
Anécdotas.
La más divertida cosa que le ha ocurrido como subastadora fue una vez que estaba realizando una subasta de alfombras persas en Denver, Colorado y un hombre vestido muy nítidamente se mantuvo superando las ofertas hechas por todos los demás en cada carpet. Yo estaba temerosa de mirarlo porque él no permitía que nadie adquiriese ninguna alfombra. Yo me sorprendí más aún cuando dos hombres vestidos de batas blancas de un hospital de enfermos mentales ubicado cerca llegaron y se lo llevaron!!! Él estaba loco!! Wow...nosotros empezamos la subasta otra vez, pero nadie que estuvo allí olvidará jamás esa subasta!!!