Queridos lectores, en esta edición quiero hablarles un poco sobre las croquetas que son consideradas en la gastronomía como entradas, tapas o acompañamientos. El origen de estas deliciosas entradas proviene de Francia, país reconocido por su cocina y técnicas culinarias que han marcado la tendencia de muchos otros países.
Además, quise que la receta de esta semana fuera de este origen para concordar el desenlace de mi artículo de esta semana.
Las croquetas pueden estar hechas a base de papa, yuca, otoe, arroz, camote o también puede ser de salsa bechamel, la misma es una salsa blanca tradicional francesa hecha a base de leche y espesada con roux (mantequilla y harina), en este caso se reduce mucho más dejando de ser una salsa líquida a ser casi una pasta, la cual se puede manipular con mucha facilidad y estando así se le puede agregar otros ingredientes para darle sabor, como por ejemplo tocino, bacalao, jamón, pollo en trozos, vegetales, maíz, hierbas, etc.
Pueden ser en forma ovalada, deditos y en forma de tortitas o torrejitas. Una vez estén hechas las formas se deben pasar por huevo batido, esto ayudará a que el pan rallado se pegue a la croqueta y pueda tener la crocanticidad y el color dorado que las caracteriza.
Se puede utilizar pan rallado o panko para rebozarlas, este último es un pan rallado japonés si le quieres dar un toque moderno y con tendencia fusión. Terminan su cocción en aceite abundante a temperaturas controladas para evitar que se quemen rápido o se llenen de aceite. Se pueden acompañar con salsas hechas a base de mayonesa, tomate, etc.
Como muchos sabrán durante estas dos semanas, para ser más precisa del 15 al 30 de septiembre, se estará realizando la octava edición del Panamá Week Restaurant, en el cual estarán participando ciertos restaurantes de nuestro país.
La semana pasada tuve la oportunidad de degustar el menú especial del Restaurante Tejas del hotel Trump, les comento que mi experiencia fue estupenda, desde que llegamos, fuimos atendidos por el joven Modesto, quien nos hizo sentir muy cómodos y nos explicó muy bien cada detalle del menú, siempre con una sonrisa.
El menú contaba con dos entradas, dos platos fuertes y dos postres para escoger. Lo interesante de este menú es la combinación de sabores que pudimos experimentar, solo con ver la carta nos percatamos de que era un menú fusionado con nuestra comida típica panameña y la tradicional cocina francesa, el chef del hotel es francés y por supuesto es el motivo de su menú fusión entre estos dos países, así que en nuestra espera para degustar estuvimos muy ansiosos.
Dentro de los productos típicos panameños tenían el uso de tomates confitados, pero al momento de probarlo te daba la sensación de probar nuestro tradicional bistec entomatado, salsa criolla, crumble o crocante de tortilla de maíz, frijoles, aguacate, pepitas de marañón, un postre hecho a base de maíz nuevo, miel de caña y guarapo. Por la parte francesa degustamos salsa bourguignone, velouté, salsa beurre blanc (mantequilla blanca), reducción de vino tinto, créme bruleé. Todo esto combinado entre sí, la presentación de los platos, el ambiente y buena atención hizo que fuera una excelente experiencia gastronómica, lo cual puedo recomendar con mucha propiedad.