Unos 500 niños de una aldea china celebraron la decisión del gobierno chino de construir un puente que les permitirá ir a a estudiar sin tener que arriesgar su vida atravesando mediante un cable uno de los ríos más peligrosos del país.
El país de la "revolución cultural" sigue su marcha hacia el futuro enseñando a sus jóvenes que para lograr un objetivo hay que arriesgar hasta la propia vida.