Por la puerta que le abre el partido Comunista Español entra César Vallejo a la militancia comunista. Por consiguiente era de esperarse que el poeta se sumara a la lucha por la república a través de poemas que se publicarán en una edición príncipe en 1939 bajo el título de España aparta de mí este cáliz, impresa por soldados republicanos del ejército del este. Vallejo había muerto el 15 de abril de 1938 en París, por lo que esta edición fue un homenaje póstumo al célebre peruano.
Su presencia en tres congresos comunistas internacionales y varias visitas a Moscú le permitieron escribir reportajes sobre la revolución rusa. Sus reportajes y su libro El arte y la revolución nos muestran a Vallejo como un militante crítico, capaz de ver contradicciones en la realidad comunista. Una muestra de ello fue la polémica con Gide, quien opinó que el triunfo del socialismo en la URSS iba a dar una literatura alegre, a lo que Vallejo responde: "¿El señor Gide ha reflexionado en lo que dice? ¿Se da cuenta lo que sería, en el futuro una literatura donde ya no exista el dolor? ¿Admite el señor Gide siguiera la posibilidad de una tal mutilación de corazón humano?"
En 1937 Vallejo rechaza una invitación del gobierno peruano para radicarse en Perú, siempre y cuando renuncie a su militancia comunista. Y esa misma valentía tendrá el poeta para escribir lo siguiente en El arte y la revolución: "El escritor revolucionario cree erróneamente que hay que hacer arte proletario, considerando que el obrero es un obrero puro, lo que no es cierto, porque el obrero tiene también de burgués. El obrero respira el ambiente burgués y está impregnado de espíritu burgués más de lo que imaginamos".
España Aparta De Mí Este Cáliz presenta una visión muy original del drama de la guerra, como también una unidad estilística que lo singular del lenguaje es producto de un elaborado trabajo en la confección de sus versos.
La complejidad de los hechos que desencadenaron una guerra tan cruel está magistralmente plasmado en el poema XIV que comienza advirtiendo"; Cuídate España, de tu propia España
¡Cuídate de la hoz sin el martillo, /¡cuídate del martillo sin la hoz!" Y termina alertando"; cuídate de tus héroes: /¡Cuídate de tus muertos!/¡Cuídate de la República!/¡Cuídate del futuro!."
(ver poemas en la página D7 del diario impreso)