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Cuando abuelita cumplió 100 años


Otilde María Díaz no es del montón, es una panameña doblemente afortunada: acaba de cumplir cien años de edad y tiene a Angela que la cuida, mima y atiende como si fuera su abuelita.
En común, las dos señoras tienen la tierra natal, Cañazas, y el afecto que se profesan. Y es que luego de 29 años de trabajar para Otilde, Angela es como de la familia.
"Cuando yo llegué la conocí y aprendí a quererla, porque ella se hace querer con el trato que me daba y la confianza que siempre me ha tenido. Me contaba de que cuando fue la guerra mundial tenía una refresquería y la vendió y se fue a vivir a Colón y de cómo viajaba en coche a Aguadulce. Después vivía en la Plaza 5 de Enero y de allí se mudó para Paitilla y luego para Bella Vista", comentó la Sra. Angela Pérez, con quien vive "abuelita Oti", como le dicen cariñosamente a la centenaria por cuyo bienestar se desvela. De Doña Oti la Sra. Angela aprendió cuando tenía 23 años a tejer, bordar, hacer hermosas manualidades y a llevar una casa.
"Todos se han portado bien conmigo y ella siempre me trató como de la familia y lo menos que puedo hacer es demostrarle mi gratitud con mi cariño y cuidados", expresó la buena mujer, quien dice que Tomás Herrera y la Sra. María Cristina Barnet, familiares de "abuelita Oti" le tienen mucho aprecio porque "saben que me he entregado siempre a ella y la he cuidado con cariño". Un día de "abuelita Oti" empieza a las 4:a.m. "La baño... a ella le encanta el agua....la peino y la arreglo y le doy un abrazo. Es como si fuera mi abuela".
"Me pongo a preguntarle cómo amaneció y con la cabeza -ahora no puede hablar- me dice "bien". Luego le hago el desayuno. Se toma su tacita de café, se come un huevo duro, dos rebanadas de pan, un platito de avena y se toma un jugo. Casi siempre me pide más café".
"Da gusto verla comer. Después me pongo a barrer y hacer los oficios y cada ratito paso viéndola. Le pongo música porque sí oye bien". Después de que le da el desayuno, la deja sentada en la silla de ruedas, en la sala y se va a hacer el almuerzo. Este consiste de puré, tomate peladito y sin cáscaras, un yogurt y un vasito de agua, según dijo la entrevistada.
La acuesta a dormir desde las dos de la tarde hasta las cinco. A las seis le da un té y una rebanadita de pan y la acuesta.
"Come sin problemas, oye bien, sus necesidades fisiológicas las hace sin ningún problema", dijo la entrevistada. Para Angela, que tiene siete hermanos, pero nunca se casó ni tuvo hijos, el cuidar de "abuelita Oti" es una tarea que de la que se hace cargo gozosa. En estos tiempos en que muchas personas de edad avanzada son víctimas de negligencia y maltrato por parte de familiares, la comunidad y la sociedad, la actitud de dedicación, trato amoroso y respeto que Angela Pérez tiene hacia Otilde Díaz es digna de encomio.
Por eso, porque así como la "abuelita Oti" es especial para Angela, la afectuosa cuidadora estuvo, junto a un grupo selecto de personas, celebrando los cien años de Otilde María Díaz, festejo donde hubo lechona, pavo y un hermoso pastel con diez velitas (una por cada 10 años), que decía "Feliz cumpleaños abuela Oti".


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29374
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América