Variedades

Cuando arte es tocado por la mano de Dios

Este cuadro de la pintora panameña colgará en el Vaticano, a partir del mes de marzo.


El año pasado sorprendió a los panameños al convertirse en la primera latina en lograr exponer en el Museo Smithsonian de la ciudad de Washington, en Estados Unidos. Sin embargo, más que los reconocimientos y logros que ha alcanzado como pintora, Sheila Lichacz tiene un aura de espiritualidad y fe, que la ha mantenido con vida.
No es de extrañar, ya que ha superado exitosamente 40 operaciones cerebrales, muchas de las cuales no tienen explicación lógica ni científica. Su vida ha sido tocada por Dios y ella, consciente de ello, se considera un milagro.
Reproducimos extractos del artículo "Caná es para siempre: Las vasijas milagrosas de Sheila Lichacz", de David Elliot, en el que se describen aspectos fundamentales de esta panameña, que ha saboreado el placer del éxito, en latitudes foráneas a su tierra natal: Panamá.
"Corre el mes de junio del 2003. Sheila, John Lichacz y yo, estamos en Washington D.C. , conversando en el Centro del Smithsonian para las Iniciativas Latinas, donde las paredes del Centro lucen vivas con las pinturas de Sheila, y sus oficinas también están vivas con el silencioso proyecto de un personal dedicado a apoyar y compartir la cultura latinoamericana. Esta exhibición del arte de Sheila ha sido extendida dos veces por el Director del Centro, Dr. Francisco Dalmeier.
En medio de esta resuelta aunque callada energía, Sheila canta: "Señor, házme un instrumento de tu paz..." Su voz es clara y refrescante, bañándonos como las aguas del Río Santa María, en el que, cuando era niña, ella acostumbraba a nadar en el interior de Panamá.
¿Qué la trajo aquí? ¿A la institución del Smithsonian? ¿Y cómo una niña panameña, oriunda de Monagrillo, llegó a ser Embajadora Plenipotenciaria de su país natal?
"Yo creo que Dios me está utilizando para diseminar su Palabra. Él me ha dado la oportunidad de dar amor. Eso es lo mejor que cualquiera de nosotros puede dar -nuestro amor y nuestro cariño. Y un don de Dios, aún mayor, nos ha sido dado. (Sheila mira alrededor del Centro, escuchando atentamente). Quiero decirte algo. No estamos solos aquí. En este salón. En este momento. Nuestros santos están aquí. Siento algo muy, muy fuerte. Y cuando yo los siento, créeme, de veras los siento. No hay dudas en mi mente".
¿Realmente creemos en milagros, en sanaciones, en visiones, en sucesos inexplicables? ¿Nos importan realmente? ¿Qué diferencia hacen estos sucesos en lo que respecta a nuestras luchas diarias? Y, en el fondo, ¿qué es un milagro? "¿Preguntas qué es un milagro, David?
El lugar más grande desde donde se originaron los fragmentos, es citado ahora por los arqueólogos como evidencia de la primera cultura de la cerámica en Norte y Centro América, y tal vez también de Suramérica. Claro que cuando ella estaba recogiendo estos tesoros, no tenía idea del significado que, a la larga, tendrían para su arte y para los historiadores.
El 15 de agosto de 2002, Sheila y John estuvieron presentes en la consagración del Cerro de la Virgen, dentro del Parque Nacional Volcán Barú. Con su asistencia, se instalaron una estatua de la Virgen y una gruta, en la cima de la montaña, a 8,000 pies sobre el nivel del mar.
Se construirá un jardín de meditación, cónsono con el rico ambiente natural del Cerro, con un acceso no invasivo que se les facilitará a los peregrinos y turistas. Los Lichacz esperan que estas instalaciones contribuyan a la protección y conservación de esta belleza única y natural de la región.
O entrar al propio corazón. La repetición de las pinturas de vasijas de arcilla no es accidente. Ella conoce las muchas referencias bíblicas a las vasijas de arcilla, desde la creación del hombre y la mujer, hasta el primer milagro de Jesús en Caná; y, por supuesto, las vasijas de arcilla nos han ayudado a acarrear el agua esencial de la vida ordinaria, a lo largo de miles de años. El símbolo y el artefacto se encuentran en el lienzo, creando, durante milenios, imágenes que se unen. Sin palabras, percibimos que el arte de Sheila reafirma nuestro antiguo viaje hacia Dios.
Sheila también nos invita a entrar al negro puro. Las oscuras bocas de las vasijas de Sheila constituyen un portal extraordiario e inacabable, infinitamente bienvenido y profundamente misterioso. A Sheila le enseñaron una vez a "no pintar nunca con negro puro --- esto, sencillamente, no se hace". Sin embargo, la pureza del negro que se abre ante nuestros ojos, es un color de fe: Miramos directamente en las desconocidas profundidades de nuestro origen y nuestros anhelos.
La vida de Sheila Lichacz ha sido y continúa siendo bendecida por verdaderos sucesos milagrosos, no siendo el último de éstos su habilidad para reconocerlos como tales. Una mañana, le pregunté a algunos frailes amigos, qué les habían enseñado acerca de los milagros en sus clases de formación. En el curso de nuestra conversación quedó rápidamente claro que el tema nunca se había tocado. Tal vez debió hacerse; tal vez no era necesario. El tiempo que pasé con Sheila Lichacz y sus pinturas-invitaciones a conocer a Dios me han enseñado mejor que ningún libro o conferencia que somos los pincelazos vivientes de nuestro amoroso Creador. Nosotros somos milagros.


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142350
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América