En la actualidad y en concordancia con la bibliografía médica histórica, han aparecido nuevas enfermedades que se habían descrito anteriormente, como es el caso del herpes genital y evidentemente del SIDA.
El concepto de enfermedades de transmisión sexual (ETS) ha sustituido al de enfermedades venéreas, que se usó hasta finales de los años setenta y se refiere no sólo a las clásicas enfermedades como sífilis, gonococia, chancro blando, granuloma inguinal y linfogranuloma venéreo, sino incluye otras según el agente que las causa: bacterias, virus, protozoos, hongos o artrópodos. Pese a los programas preventivos y de sus graves consecuencias económicas, sanitarias y sociales, a estas enfermedades se les da en la actualidad importancia debido a su elevada incidencia.
La aparición de la creciente incidencia de estas patologías se relaciona con los cambios en la actitud social y personal del individuo que la padece y de su desenfreno en sus costumbres. Cito algunos de estos factores:
el fácil acceso a los métodos anticonceptivos permitiendo que la mujer sea sexualmente más activa y más promiscua
la falta de una adecuada difusión en los medios de comunicación
la falta de una adecuada educación de la sexualidad humana
el inicio de las relaciones sexuales a edades más tempranas
la menor marginación de los homosexuales masculinos que les ha hecho salir de sus círculos cerrados
el libertinaje sexual producto de una separación o divorcio
la práctica del sexo oral y anal
Afortunadamente, en algunos la actitud personal y social ante estas enfermedades ya sea por temor o por preocupación por la salud de su cuerpo les hace estar más atentos a la aparición de síntomas extraños, por lo que se acude con más prontitud a la consulta médica. No hay que olvidar que la detección y diagnóstico precoz en todas las enfermedades es primordial para alcanzar un adecuado y saludable estilo de vida.