Los cambios también tienen orígenes en situaciones de nuestro entorno, como irregularidades en nuestra salud, cambio de empleo o cesantías, la pérdida de un ser querido y separaciones o divorcios.
De acuerdo con el Prof. Ramón Hernández, especialista en relaciones de pareja, los cambios que ocurren a lo largo de la vida pueden ser cualitativos y cuantitativos. Los primeros son en nuestro carácter, estructuras u organización, formas de pensar y de interactuar con las demás personas. Y los cuantitativos se refieren a nuestra estatura y peso. Según nuestro experto, podemos reconocer ocho períodos en la vida de los seres humanos:
Etapa prenatal: Desde la concepción hasta el parto. Se forman los órganos y estructura corporal básica. Hay un crecimiento físico acelerado y vulnerabilidad a las influencias ambientales.
Etapa de los primeros pasos: Del nacimiento a los 3 años. Se forman los lazos con los padres y con los demás. La autoconciencia se desarrolla durante el segundo año.
Primera infancia: Desde los 3 hasta los 6 años. Comienza a relacionarse con otros niños. Incremento del autocontrol, cuidado propio e independencia. Es egocéntrico, o sea, que sólo se interesa en sí mismo.
Infancia intermedia: Desde los 6 hasta los 12 años. Los compañeros cobran gran importancia. Comienza a pensar lógicamente, aunque el pesamiento es concreto. Disminuye el egocentrismo, se incrementa la memoria y el lenguaje. Se desarrolla el autoconcepto y autoestima.
Adolescencia: De los 12 a los 20 años. Sufre cambios físicos rápidos y profundos. Se inicia la madurez reproductora y presenta una difícil búsqueda y consolidación de la identidad. El grupo de iguales ayuda a desarrollar y probar el autocontrol. Desarrolla el pensamiento abstracto y empleo del razonamiento científico.
Edad adulta temprana: Desde los 20 hasta los 40 años. Se toman decisiones acerca de las relaciones íntimas. Muchas personas se casan y tienen hijos. Continúa desarrollándose el sentido de la identidad y cuenta con una capacidad intelectual más compleja
Edad adulta intermedia: Desde los 40 a los 65 años. Nueva búsqueda del sentido de la vida. La sabiduría y la habilidad para resolver problemas prácticos son grandes; declina la habilidad para resolver problemas nuevos. Doble responsabilidad: cuidar a los hijos y a los padres ancianos. Independencia de los hijos: nido vacío. Las mujeres adquieren más confianza en sí mismas, los hombres se vuelven más expresivos. Algunos experimentan éxito en sus carreras y llegan a la cima económica; otros sufren de agotamiento. En una minoría se produce la crisis de la edad madura.
Edad adulta tardía: 65 años en adelante. La mayoría de las personas aún están saludables y activas, aunque de algún modo la salud y las habilidades físicas decaen. La mayoría de las personas mantienen la mente despierta. Surge la necesidad de afrontar pérdidas en muchas áreas, pérdida de sus propias facultades y de los seres amados. La jubilación deja más tiempo libre, pero reduce los recursos económicos. Ante la inminencia de la muerte, se siente la necesidad de encontrarle su propósito a la vida. Querámoslo o no, nuestra vida va a cambiar. Las eventos no nos van a pedir permiso para suceder, y son estas situaciones, las que moldearán nuestro carácter, visión y actitud ante la vida. El consejo sabio del profesor Hernández, fue tomarlas cómo vienen. Teniendo fe y esperanza en Dios en cada momento.
La vida no es un camino sin retorno. Está compuesta por una serie de senderos que nos llevan a distintos lugares.
No temas a los cambios, pueden ser para tu beneficio. Nunca es tarde para dar la vuelta y buscar un paraje más agradable y con mejor vista.