La historia de fantasía ilimitada está en la cartelera. "Cuentos que no son cuentos", como mal se le ha traducido el nombre a español, no es precisamente un cuento irreal, al contrario, enseña a toda la familia que cualquier momento se puede convertir en magia, y que siempre hay finales felices.
La cinta, dirigida por Adam Shankman y protagonizada por uno de los reyes de la comedia, Adam Samdler, le cambia la vida a Skeeter Bronson, quien tiene unos sobrinos con mentes tan brillantes, quienes cada vez que escuchan una narración cambian el curso del tiempo.
Cuando Skeeter se da cuenta de lo que sucede, decide contar historias fabulosas en las que todo sale bien con el fin de ayudar económicamente a su familia, pero las aportaciones de sus sobrinos a las historias terminan por cambiar el resultado de manera drástica.
Según Shankman, quien ha dirigido filmes de índole familiar como "Cheaper by the Dozen 2", "The Pacifier" y "Hairspray", esta cinta se distinguirá de las demás por el mensaje que encierra. "Vivimos en tiempos difíciles y honestamente espero que se lleven la esencia de la película: que la magia puede ocurrir cuando la familia está junta y la importancia de la imaginación. Pero sobre todo, que sí hay finales felices. Espero que inspire a los padres a pasar más tiempo con sus hijos y no con sus ‘blackberries’", reafirmó.
Los efectos:
La cinta encierra elementos tan fantásticos para recrear cada escenario de las historietas, como la mascota de los niños (Bugsy), y demás personajes imaginativos.
Shankman, junto a un excelente equipo de trabajo, recreó visualmente un mundo de ilusión para el deleite de la audiencia.
Esta cinta combina la magia de las películas de Disney con el estilo de comedia de Sandler, quien acaba de convertirse en padre y por lo tanto quería hacer una película que "algún día mi hijo pueda ver y que después pudiera mirarme a los ojos. Por eso cuando leí Cuentos que no son cuento sentí que éste era el proyecto".