La piel es un órgano de vital importancia para todos los seres vivientes del planeta, independientemente de que sean animales o los seres humanos, este órgano se encuentra la mayor parte del tiempo expuesta a las variantes del clima ya sea sol o lluvia, las cuales en excesos pueden ocasionar enfermedades. En los perros las causas de sus problemas de piel son muy variadas, estas van desde los cambios hormonales, el alimento y los medicamentos. A continuación las enfermedades más comunes en la piel.
Es una reacción de sensibilidad a uno de los componentes de la saliva de la pulga. Es un problema muy frecuente y realmente desesperante para el dueño y, sobre todo, para la pobre mascota.
Generalmente estas infecciones son ocasionadas por hongos que invaden y viven dentro del pelo, uñas o piel del animal. La humedad causada por baños continuos, o el tener a tu perro alojado en un lugar húmedo con falta de ventilación, le ocasiona una invasión de hongos.
Áreas del cuerpo sin pelo, curiosamente el área tiene forma redonda; aunque esto puede variar dependiendo del tipo de hongo que está afectando al perro.
En este caso la recomendación más certera es que lleves a tu mascota al veterinario.
Es una de las enfermedades más tristes, aparte de lo desagradable, pero erradamente se ha dado la fama de que es incurable. Se caracteriza por la falta de pelo en diversas zonas causada por parásitos. Hay tres tipos de sarna: una de ellas es la sarna demodésica, que no es contagiosa y solamente se presenta en cachorros al abatirse la respuesta inmunológica, ya que este parásito forma parte de la microflora normal de la piel. Las sarnas sarcóptica y soróptica, en cambio, son altamente contagiosas, por lo que es necesario que lo lleves al veterinario para que dé el diagnóstico a través de un frotis de la piel.
Comezón.
Falta de pelo en zona localizada.
Inflamación.
En la sarna demodésica las lesiones se localizan sólo en la cabeza y las extremidades. En las sarcóptica y soróptica la comezón y las lesiones son más intensas y, a veces, sangrantes, y se localizan en el vientre, la cara, las extremidades, el tórax y las orejas.
Llévalo al veterinario para dar el diagnóstico y tratamiento adecuado.