El urólogo explica que “todo está regido por una hormona de la hipófisis (glándula base del cerebro) que produce las gonadotrofinas que son hormonas que van a las gónadas y las hacen funcionar adecuadamente y producir las hormonas sexuales. Las gónadas crecen, producen sus hormonas y las hormonas van a producir efectos sobre los órganos sexuales (pene, próstata y vesícula seminal en el caso de los hombres y el útero, trompa de falopio, vagina y mamas en las mujeres), y a facilitar el normal desarrollo sexual durante la pubertad.
Algunas enfermedades causan hipogonadismo, como las que afectan la hipófisis, las glándulas suprarrenales y las gónadas; también el estrés, la hipertensión arterial, la arterioesclerosis y la diabetes. Además, ciertos medicamentos, los tratamientos anticancerosos, las radioterapias, el cigarrillo, el alcoholismo y las drogas. Para determinar las causas se hacen exámenes para medir los niveles de estrógenos (mujeres) y testosteronas (hombres), de la hormona foliculoestimulante (que en las mujeres estimula la cavidad donde está el óvulo y los canalículos germinales del testículo en los varones), entre otras.
En base al origen, el hipogonadismo puede ser primario o secundario y transitorio o permanente. Se caracteriza porque los ovarios o los testículos nunca han funcionado bien.
Además, puede causar en las niñas ausencia de la menstruación y afectar su estatura y desarrollo de las mamas. En los niños afecta el crecimiento y desarrollo normal de los caracteres sexuales secundarios: masa muscular, vellosidad corporal, y genitales externos.
Causa infertilidad y afecta el deseo sexual en ambos sexos. En los hombres es una de las principales causas orgánicas de impotencia y agrandamiento de las mamas, debilidad, pérdida muscular y de vellosidad corporal. Si es asunto de producción de hormonas, se da suplemento hormonal. Y, si se amerita, se brinda atención psicológica y se recomienda mejora nutricional.