Nombre poco común para un país, Nuestra Señora de las Nubes, el título de la pieza teatral que ha disfrutado hace una década público de los más prestigiosos y famosos escenarios del mundo, surgió en 2000, a raíz de que Arístides Vargas, el dramaturgo argentino director de Malayerba recordó que en 1999 había encontrado una región de Los Andes en Sudamérica, un poblado vacío que se llamaba así.
"Decidimos dotar de vida a ese pueblo abandonado. Fantasía e imaginación lo hicieron posible".
Nunca pensaron que sería tan exitosa la obra, que a la fecha lleva más de 500 funciones en América Latina, Europa y Estados Unidos, principalmente.
Espectadores de Nueva York, Berlín, París, Lisboa, Madrid, Argentina, Sao Paulo... la han aplaudido. Se han visto retratados en "Nuestra Señora de las Nubes", que está en Panamá y coprotagonizan el propio Arístides Vargas y la actriz española Rosario (Charo) Francés.
Es una obra cuyo tema central es el desarraigo que vive cotidianamente gente de todas las culturas del mundo (exiliados y auto exiliados), quienes por circunstancias a veces ajenas a sus deseos y otras por decisión propia, según nos dijo Roberto Enrique King, de Fundación FAE, que junto con Teatro Lagartija (que dirige Martín Porto), tuvieron la feliz iniciativa de invitar a Malayerba a venir a Panamá, otra vez.
De esa gente que vive lejos de su tierra natal forma parte también Arístides Vargas, quien sobre el tema nos dijo: "Creo que las patrias y los lugares no son donde uno nace, sino donde uno crea un marco afectivo. Patria no es un paisaje, son gente son personas. Yo tengo una patria que es Argentina y otra patria que es Ecuador tanto en una como en la otra tengo un marco afectivo que me ata".
Sobre el Teatro Lagartija manifestó: "Es un grupo que trabaja de una manera muy seria, rigurosa y disciplinada el teatro. Para nada tiene que ver con el teatro comercial y el televisivo que de alguna manera puebla los escenarios comerciales de esta ciudad. A la larga el Teatro Lagartija va a generar un cambio social en Panamá". La información que el Teatro Lagartija le proveyó más creatividad propia, Vargas trabaja en una obra sobre cómo afecta a la gente en Panamá la invasión.
Acerca del éxito que ha tenido Nuestra Señora de las Nubes Vargas expresó que esto evidencia: "... que los recuerdos y vivencias no son sólos míos. La gente ve la obra y se siente identificada en las cosas que pierden y las cosas que ganan. Mis recuerdos dejan de ser míos en el momento en que el público se adueña de ellos".