“Te estás quedando pelón”, “te estás quedando calvo”, “te estás poniendo viejo”. He allí tres frases que martillan la mente de una persona que sufre de alopecia androgenética (calvicie) y que siente que su imagen se achica a los ojos de otros.
“Sí, tengo menos cabello que antes, una que otra entrada. Bueno, en la coronilla casi se me ve el cráneo”, podría, por otro lado, pensar o decirse a sí mismo alguien quien también pasa por la misma situación, pero la enfrenta con más diplomacia y no permite que haga mella en él.
Sin embargo hay buenas noticias para aquellos que pudieran sentir, como dice el Dr. Armando Mocci, dermatólogo, que el mundo se les viene abajo cada vez que se miran la cabeza y ven que el volumen de su cabello ha disminuido o que ya se pueden apreciar claramente las entradas en la parte frontal de su cabeza, aunque ellos estén apenas en la década de los 20 o los 30 años de edad.
De hecho, según explica el dermatólogo del Centro Médico Paitilla, CMP, hay varias verdades irrefutables. La primera, que la imagen tiene gran importancia en el éxito social. La segunda, que la cara es la carta de presentación social. La tercera, que la caída del cabello constituye una pérdida, por cuanto es comprensible que haya un sinnúmero de casos de hombres en que la alopecia androgenética influye en su autoestima y desempeño en las diversas esferas en que se desenvuelven. Y la cuarta, que no todo está perdido, hay tratamiento para esta condición y alternativas para superarla.
Por otro lado, nada de dejarse llevar por propaganda estereotipada según la cual la cantidad de cabello y de vello guarda estrecha relación con la virilidad masculina. Científicamente esto no ha sido comprobado.
La información que proveemos va orientada a los hombres que padecen alopecia androgenética, pero también a las mujeres. ¿Porque? Debido a que por lo general ellas, ya sea como madre, esposa, hermana o hija, casi siempre sirven de soporte y motivación al varón.