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Cuando tú eres la que trabajas


El Panamá América

Milagros es la palabra que utilizó Gladys Peñaranda para describir lo que tiene que hacer para que los B/.106 que cobra por quincena le rindan al máximo. "Es bien duro", dice, cuando se le pregunta cómo sobrevive con sus dos hijos (de 18 y 19 años) y su hija (de 11 años) con ese sueldo y los altos costos de la vida.
Las cuentas llueven por doquier: agua, luz, teléfono...No ha terminado de abonar una cuando ya ha llegado el siguiente recibo. Y, no hay que olvidarse de la comida, el pasaje de los muchachos, la merienda escolar y Dios libre de que alguien se enferme. Un gasto extra al que no se le puede decir no.
Por el cuarto donde viven Gladys paga B/.80.00 mensuales. Se las ve a gatas para pagarlos. "Cuando paga la renta, hay que olvidarse del resto de las cuentas. Hay que pagarlo y punto". Aunque ella tiene presente que siendo la alimentación una necesidad básica, hay que estirar los reales para poder llevarse algo al estómago.
Para generar algo de ingreso adicional y que la soga no apriete tanto Gladys hace rifas, planchaba hasta hace poco y lo más impresionante de todo: en 9 años no ha tomado vacaciones. Su jefe le ha permitido trabajarlas.
Dios es la que la mantiene luchando para que sus hijos e hija tengan una educación y se puedan abrir paso con menos dificultades que ella en la vida. "Me da pena decirle estas cosas, mis problemas. Es duro", nos dijo.
Por eso es que ella habla con sus hijos constantemente y les dice que la situación está difícil: "Yo recomiendo es que estudien, que sigan adelante y que si dan un mal paso que continúen estudiando y se superen porque la cosa está un poco apretadita y no hay empleos. Que defiendan su trabajo como yo. Porque si yo lo descuido o lo dejo. ¿Cómo voy a vivir?", dice, con voz entrecortada y agrega que "vivir con un sueldo y bajo es muy duro en estos tiempos".
"No sienta pena, sienta orgullo. Lo que usted hace es admirable y gracias por confiar en nosotros", le contestamos, mientras recordábamos a su hijita de once años que cursa el 1er. año y que ocupó el primer puesto de su promoción el año pasado. Una niña con aspiraciones, responsable, disciplinada y que fue directora de su escuela el Día del Estudiante. ¡Qué contenta estaba Gladys cuando nos mostró la foto de su hija.
JEFAS DE FAMILIA
Así como Gladys, en Panamá, más de la mitad de hogares tienen como cabeza de familia a una mujer. Se trata de mujeres divorciadas, madres solteras o, sencillamente, mujeres cuya pareja está desempleada.
Llámese recesión, desaceleración económica o inflación, el asunto es que muchas mujeres, de todas las escalas sociales y niveles educativos, como Mercedes Bolaños, Griselda , Honorina González, Clara Velarde, Felipa Vargas, Damarys Muñoz, Eva Montilla, Ruth Rodríguez..., sólo por mencionar algunas, se han quedado solas con la carga de llevar el sustento al hogar y cumplir con las faenas hogareñas: doble jornada con la diferencia de que por administrar un hogar no reciben salario.
A algunas de estas mujeres sus parejas le ayuda a cuidar los/as niños/as, cocinan, limpian la casa o quizás revisan las tareas escolares. Algunos lo hacen de buen ánimo, otros a regañadientes porque no les gusta hacer de "amos de casa", porque sus amigos se burlan de ellos. Pero, como no se les han enseñado estos trabajos domésticos, no les gustan, a veces no los hacen bien (aunque hay excelentes cocineros y hombres que tienen más pulcra una casa que las mujeres) o sienten que les resta masculinidad hacerlos, no es tan fácil que asuman esta responsabilidad.
Tal como lo explicó Honorina, mientras por una parte tratan de no sumarse a la carga económica, física y emocional que lleva sobre sus hombros su mujer, hay hombres desempleados que ocupan casi el lugar de ella en el hogar, pero, no saben ahorrar jabón, agua, luz. Y, eso no es todo, cuando van al super no comparan precios y tamaños para buscar que cada centavo rinda más. Y qué decir en cuanto a que se descuidan con los/las niños/as y éstos se dan gusto botando agua cuando se bañan, se cepillan los dientes y se lavan las manos. O la TV está encendida sin que nadie la esté mirando. Y, si no les gusta la comida, porque "papá no cocina tan rico como mamá", va para el tinaco de la basura o para el perro.
Cuando la mujer es la que trabaja, comentó, por su parte, otra de las entrevistadas, ella está más pendiente de reciclar cosas, hasta la comida. Hace maravillas con los pedacitos de cosas que sobran de un día y se los brinda al día siguiente "disfrazados" en otro platillo. Los cuadernos del año pasado que tienen hojas limpias son usados hasta que se acaban, al igual que los uniformes, ella enjuaga la caja de jabón para sacarle el último poquito y si no hay pasta de dientes, como explicó una señora, para eso "están la sal y el bicarbonato".


 

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24303
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América