El sonero boricua José "Cheo" Feliciano, fue distinguido con las Llaves de la Ciudad de Panamá, en un elegante evento que reunió en un sólo escenario a salseros de la talla de Ismael Miranda, Andy Montañez y Gilberto Santa Rosa, todos amigos intrañables de Feliciano, que le dieron la sorpresa de estar presentes, con su voz y talento, en una noche que el propio Cheo calificó como la más emocionante de su vida.
Todo transcurrió en el salón de exhibiciones del Hotel El Panamá (antiguas canchas de tenis), finamente decorado para la ocasión. Era una noche lluviosa, en la que el alcalde capitalino, Juan Carlos Navarro, había convocado a empresarios, simpatizantes y amigos, para que lo respaldaran en lo que denominó una gran cena de gala para recaudar los fondos que harán realidad la "La Parada de Navidad 2000: Fantasía de Soñar", a beneficio de la niñez panameña.
El respaldo fue masivo y efectivo. Centenares de personas pagaron mil balboas por pareja, 500 dólares el plato, para estar presentes en tal actividad. Y es que valió la pena, no por el exquisito menú, que ofreció ensalada Waldorf de entrada, dodines de pollo rellenos de champiñones, cebolla, servidos con salsa currry, papa duquesa, brócoli con almendras y zanahorias glaceadas, de plato fuerte; y peras al vino sobre salsa de chocolate, café y panecillos, de postre; sino también por el extraordinario espectáculo que se montaron los cuatro soneros boricuas, acompañados por una orquesta "big band", dirigida por el destacado bajista panameño, Roberto Delgado.
El éxito fue rotundo. Se logró recaudar nada menos que 218 mil balboas en este sólo evento, mucho más de lo que se tenía estipulado.
Uno de los primeros en llegar, desde la Isla de borinquen, fue el propio Cheo Feliciano, quien vino, como en otras ocasiones, para respaldar con su talento una causa más por la niñez de Panamá. Pero esta vez, la actividad iba más allá, porque se le tenía una gran sorpresa preparada.
Esa voluntad de Cheo de siempre apoyar a su gente panameña, fue premiada con la distinción de "Huésped de Honor" que le extendió la alcaldía, así como también se le hizo merecedor a "Las Llaves de la Ciudad". "No voy a usar estas llaves para abrir nada -dijo Cheo con la voz entrecortada por la emoción- sino para cerrar mi corazón y guardar allí a mi familia panameña".
Fue entonces cuando subió al escenario su hija Michelle, quien él creía que estaba en Estados Unidos. Vino para estar con su padre en el homenaje, pero para ello tuvo que esconderse en el hotel por tres días, para darle la gran sorpresa en el momento preciso. Y así fue.
Personalidades del ambiente social y político llegaron bajo la lluvia. Todos, los ricos y famosos, pasaron por una alfombra roja, mientras encargados del protocolo los dirigían a sus respectivas mesas. Una amena música de fondo fue impuesta por la Banda Sinfónica Municipal. Dos pantallas gigantes, estratégicamente ubicadas, acercaban el escenario a los de las mesas más alejadas.
En el evento también fue distinguido con las Llaves de la Ciudad, el empresario y promotor artístico José Guillermo "Willy" Fernández, por dedicarse por más de 25 años a la difusión de los valores nacionales, así como a la organización de eventos benéficos.
Luego de la suculenta cena, vino el show. Un colorido ballet D"Triana dio la apertura al evento y luego Cheo abrió su repertorio con boleros como el clásico "Juguete" y "Se me parte el corazón", hasta que llegó el momento de "Amada mía", tema que dedicó a su esposa, Socorro "Cocó" de Feliciano y a todas las mujeres panameñas. Fue entonces cuando los presentes se motivaron a bailar. Más tarde fue interumpido con otra sorpresita. Subió a escena Ismael Miranda y luego de emotivos abrazos, subió la temperatura al son de la salsa con "Señor Sereno" y "Cipriano Almentero". No tardó en llegar Andy Montañez, para poner la cosa todavía mejor con éxitos como "Hojas blancas" y "Bagabundo". El broche de oro lo impuso sin duda, Gilbertito Santa Rosa, quien cataloga a Cheo como su maestro en el soneo. "Tenía que estar aquí", dijo Gilberto, aunque para ello también tuvo que esconderse en el hotel por tres días, para que Cheo no descubriera la sorpresa. Santa Rosa vino de los camerinos interpretando el tema "Pa"que afinquen", popularizado en otrora por Cheo, quien visiblemente sorprendido y emocionado, sólo atinó a decir: "Por mi madrecita que no sabía que estos estaban aquí". Fue entonces cuando subieron Andy e Ismael al escenario y los cuatro juntos hicieron gala de su talento de improvisación, pregonando a diestra y siniestra, para el deleite de un público que gozó parejo.
Cheo trató de despedirse con su glorioso "Pa" la gente panameña", pero el público, olvidando las altas horas de la madrugada, le pidió más. "En una noche tan maravillosa, no puedo decirles que no", dijo Feliciano y culminó con "Anacaona", poniendo punto final a una noche extraordinaria.