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Cuba y la realidad de su tercera edad


Cuando de la atención sanitaria a pacientes de edad avanzada se trata podría uno preguntarse cuál de los tres males es mayor: no tener profesionales especializados en geriatría, tenerlos pero no contar con recursos complementarios ni políticas estatales que permitan que la población se beneficie de sus servicios o la falta de conciencia por parte de la propia gente con 60 años y más que no es responsable de buscar ayuda oportuna y así prevenir daños a su salud que pudiesen impedir complicaciones, enfermedades crónicas, costos innecesarios, invalidez y muerte.
La descripción de una realidad diferente en muchos aspectos y que comparte un problema (preocupación) mundial, un enfoque particular, el del Dr. Enrique Vega, de Cuba, tuvo lugar hace poco, durante el segundo día de sesiones en Panamá de la Reunión de Expertos en Salud y Envejecimiento del Adulto Mayor, versó sobre los puntos mencionados en el párrafo anterior.
En su ponencia titulada “Desarrollo del Programa de Capacitación en Geriatría para los Médicos de Familia en Cuba”, el Dr. Vega, del Ministerio de Salud de esta isla caribeña dijo que en 1960 el 6% de la población tenía 60 años de edad, en 40 años esa cifra aumentó en Cuba a un 15% y se prevé que en el 2050 habrá un 31% de envejecimiento en la población cubana.
En un sistema de salud y seguridad social que se caracteriza porque tiene una cobertura universal, es gratuito, accesible y asequible, donde más del 99% de la población tiene cobertura de medicina familiar, en que hay 15,000 Equipos Básicos de Salud (cada área de salud de 39 mil habitantes tiene cerca de 5,000 personas mayores de 60 años) y en que se requiere como requisito básico que todos los especialistas tengan previa formación en medicina familiar, el conferencista hace hincapié en que entre los retos que enfrentan está el de preparar a todo el sistema de salud en el tema del envejecimiento y las necesidades particulares de atención de esta población creciente.
Según puso de manifiesto el galeno y docente, en Cuba se cuenta con 219 geriatras y 62 en formación y considera prioritario en su país estimular las investigaciones sobre envejecimiento. Y, a los recursos humanos que se capacitan para atender a personas de edad avanzada, según dijo, sustancial es enseñarles lo que tienen que hacer y lo que deben saber sobre la materia (no más, no saturarlos de información innecesaria) para manejar las condiciones especiales de la salud de la gente de edad avanzada, para detectar y resolver problemas. Y, he allí que se refirió a la modalidad de Diplomado de cuatro meses en gerontología (EMA) en donde el aprendizaje en equipo ha probado ser exitoso porque en equipo es que han de brindar el servicio a sus pacientes. Las clases son en el lugar de trabajo y también no presenciales, a distancia usando la tecnología moderna.
El hizo énfasis en que algo que hay que recalcar a la hora de capacitar a quienes se harán cargo de brindar atención sanitaria a la población adulta mayor es que el problema de este grupo etario no debe ser enfocado como un problema en que la respuesta es asistencia social ( y pensar que se solucionará con paliativos como a los menesterosos o algo por el estilo), que debe verse a estas personas no sólo como meras estadísticas, sino como un ente importante en toda sociedad.
Como están las cosas actualmente, el presentó lo que se prevé podría ser un escenario para un profesional de la salud que ejerza la Medicina Familiar en ese país en el año 2010. Un Equipo Básico de Salud (médico y enfermera) estará atendiendo un promedio de 600 habitantes, tendrá 118 personas mayores y 92 niños, atenderá 6 embarazadas cada año (si se mantienen los pactos de 2000 sino la fecundidad seguirá disminuyendo y el embarazo cada día será como un acontecimiento), tendrá 9 pacientes con Alzheimer, atenderá 32 personas mayores de 75 años, más de 15 de sus pacientes mayores tendrán limitaciones funcionales serias.
Por otra parte, él informó que Cuba tiene 67 mil médicos y se lamentó de que “se mantiene una disociación importante entre estos escenarios y los conocimientos de pregrado y postgrado recibidos” y del hecho de que “la mitad de los recursos humanos que van a atender a los pacientes en los próximos veinte años fueron formados en los últimos diez años”. He allí por qué hizo énfasis en la importancia de la educación continua.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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