Cuentos y cuentos y cuentos, e indiscutiblemente, horas eternas de conversación, podrían ser el resultado si cada uno de nosotros empezara a recordar las navidades pasadas, ya sea de niños o de grandes.
Gente que ha visto a Santa Claus, hasta quienes le han seguido el rastro a su trineo... En la siguiente nota, algunas personas tanto de la farándula como de la política, compartieron con "El Panamá América" algunos divertidos recuerdos navideños, al igual que nos revelaron algunas de sus prácticas para recibir el Año Nuevo.
El candidato presidencial Ricardo Martinelli es de los que celebran las fiestas de fin de año de una forma muy tradicional, en familia, y sin nada de mística, incluso cuenta que ya no tiene que preocuparse por ponerle regalos a sus hijos la noche del 24, porque "ellos ya saben de Santa Claus".
Como anécdota, Martinelli recuerda que en una ocasión uno de sus hijos "lo pilló" poniéndole juguetes... "Me tuve que tirar al piso, salirme del cuarto y hacer un show de que Santa acababa de irse, que yo lo había visto y que les dejaba esto y esto, pues se habían portado bien... Pero me faltó dejarles un regalo, así que preguntaron por él, y tuve que decirles que Santa estaba apurado, pero que se había quedado abajo... En eso casi ven a su madre con otros regalos, pero, bueno, nos creyeron y todos nos fuimos a dormir".
Otra que juraría hasta el sol de hoy que vio al mismísimo Santa Claus es Marisela Moreno, quien recuerda que teniendo unos seis años, un 25 de diciembre se levantó temprano, y en la búsqueda de sus regalos de Navidad, vio en la puerta de la cocina a un hombre gordo con ropa roja y barba blanca.
"La gente me decía que era un ladrón, pero yo juro que era Santa Claus... Yo les decía: "Santa Claus me vino a dejar los regalos"... Recuerdo que nadie me podía decir que Santa Claus no existía porque yo juraba que de verdad me los había llevado".
Para recibir el Año Nuevo, esta presentadora dice que suele comerse las doce uvas para pedir sus deseos y, aunque nunca ha intentado lo de la ropa interior amarilla, confiesa que este año lo hará... pero con "roja", para atraer el amor.
Melissa recuerda que cuando era pequeña, previo a recibir los regalos, se negaba a dormir porque "quería saber cómo era Santa"... Confiesa que tenía ese dilema de que si Santa existe o no existe.
Entre sus recuerdos, cuenta que cuando niña, vivían en un "chalet" que tenía una puerta en el pasillo, la que comunicaba con todos los cuartos. Esta puerta tenía una vieja cerradura que permitía la visión a través de ella.
"Recuerdo que me asomé y juré y perjuré haber visto a Santa... Me entró un escalofrío y no sé qué más, que me fui a dormir al cuarto de mis papás porque estaba segura de que había visto a Santa... Obviamente, ya sabemos que no vi a ningún Santa y que lo más probable es que era mi papá, pero yo estaba emocionadísima y ese fue el cuento del barrio al día siguiente".
Según Melissa, a la hora de recibir el Año Nuevo, se pone ropa interior amarilla, además de agarrar su maleta, ya sea para treparse a la mesa, o salir corriendo de su casa. También suele comerse sus doce uvas a la medianoche del Año Nuevo. "No sé si eso funciona, pero siempre viajo, aunque siempre en viaje de trabajo, pero para mí todo eso cuenta".
A esta cubano panameña le fascina la Navidad mucho más que el Año Nuevo, porque siente que cuando esta fiesta se acerca suele llevarla a reflexionar de lo que ha sido su vida.
Pero, de ella también le encanta la comida navideña especial que prepara, entre ellas el lechón, la yuca con mojo y el congrí... ¡Todo al estilo cubano!
De pequeña, entre sus recuerdos navideños está que ella y sus hermanos se levantaban temprano para abrir los regalos "que había dejado Santa"... Recuerda que en una Navidad, en lugar de querer jugar con las muñecas, lo que quería era jugar con los carros de sus hermanos.
"Mis pobres padres trataban de ver cómo hacían para que jugara con las muñecas, hasta que al cabo de los años lo que decidieron fue regalarme una casa de muñecas... Tuvieron que armarla en plena noche para que cuando amaneciera, yo entendiera que debía jugar con ellas y no con los carros de mis hermanos... Lo lograron, porque la casa de las muñecas se convirtió en mi refugio favorito". Ahora de adulta, lo que más le viene a la mente a Minghtoy son las navidades de sus hijos... "Recuerdo esas caritas cuando se levantan en la mañana y abren sus regalos... Uno se ha matado buscando lo regalos más sofisticados y resulta que siempre les gusta el más simple".
En el caso de Madelaine, para ella nunca hubo Santa Claus, sino Niño Dios. Con esa costumbre la criaron, así que era El quien le traía sus regalos.
Sin embargo, la ex reina de belleza sí recuerda que cuando tenía unos ocho años y en Panamá aún estaba la televisora estadounidense Southern Command Network (SCN), mejor recordada como Canal 8, en la víspera de Navidad colocaban en la pantalla una especie de radar que supuestamente indicaba por dónde venía el trineo de Santa. "Mi papá nos lo ponía y era tan real, que nosotros nos comíamos el cuento clarito obviamente".