Un sentimiento de masculinidad mal entendido hace que los hombres se rehusen a que les hagan el examen anual de la próstata porque lo consideran una ofensa desde el punto de vista de su hombría.
Lo anterior fue planteado por el Dr. Juan Monterrey, Presidente de la Junta Directiva de la Asociación Nacional Contra el Cáncer, ANCEC, quien dijo que el cáncer de la próstata es el que más está matando a los hombres en nuestro país.
Mediante una educación adecuada de los niños y niñas se pueden ir erradicando tabúes sexistas perjudiciales, puntualizó y agregó que las mujeres desde el hogar fomentan esa cultura machista, es decir, algunas actitudes equivocadas tanto en unos como en otras, las que repiten conductas que no favorecen la buena relación entre géneros.
Las organizaciones feministas y pro equidad genérica a menudo ponen de manifiesto lo dicho por el Dr. Monterrey . Se lamentan también de que la mujer sea co-reponsable de la sociedad androcentrista prevaleciente, ya que siguen enseñando a los niños a ser dominantes y a las niñas a ser sometidas sin quejarse. A los niños les enseñan a "ser machos", "no llorar porque es muestra de debilidad y los hombres son fuertes", las niñas sí pueden llorar y expresar abiertamente sus emociones.
Ahora que escribimos esto, recordamos que en una charla, en una ocasión, hubo quien calificó esta actitud maternal como un atentado contra la sensibilidad masculina que no se desarrolla y por eso, puntualizó: "son castrados emocionalmente hablando".
Sin embargo, en medio de todo esto hay algo bueno, y es que de un tiempo para acá más hombres acceden a hacerse el examen porque las mujeres, quienes se están involucrando en las campañas preventivas y educativas de ANCEC, los persuaden de la importancia de hacerse oportunamente éste.
"Los hombres somos corderos en ese sentido", dijo el Dr. Monterrey, aludiendo al poder de convencimiento de que hace gala la mujer cuando se lo propone.
"Ellas nos dicen cuándo ir al médico, qué pastillas tomar, a qué hora...".
Los hombres, siguió diciendo, evitan hacerse el examen de la próstata también por el temor a tener algo, pero ese examen rectal es necesario sobre todo después de los 50 años para poder evitar complicaciones en este órgano o una muerte prematura. Se ha encontrado este tipo de cáncer hasta en hombres de 40 años, dijo y pareciera ser que el factor genético incide en la alta incidencia.
Todos son iguales: miedosos, machistas, todos son iguales. O por lo menos la gran mayoría. No importa cuán estudiados sean, no es asunto de falta de instrucción, sino ante todo de que se sienten afectados en su hombría si se dejan hacer el examen rectal, se desprende de lo enfatizado por el Dr. Monterrey.
Mencionó el caso de conocidos suyos profesionales (abogados, ingenieros, arquitectos, etc.), inclusive médicos, quienes, como el resto, evaden el examen de la próstata. Y, he allí que dijo que hasta la connotación que se le da a la frase relacionada con la forma en que se practica el examen es peyorativa, porque "meterle el dedo a un panameño" sicológicamente significa ofenderlo, timarlo, hacerle trampa.
Explicó que "si un individuo se expone a un médico respetuoso- y que le haga el examen profesionalmente- no tiene nada que temer porque no duele y le va a dar información importante sobre su estado de salud".