Dejar de ser espectadores y convertirse en protagonistas es el gran reto de cada uno en Panamá, con miras a lograr la metamorfosis social, donde la cultura sea el eje de este proceso que no admite postergación.
Eso se concluyó en la Mesa Redonda “Cultura y Desarrollo”, realizada hace unos días en la Universidad Latina de Panamá, en el marco del Año Interamericano de la Cultura.

Todos somos parte de un rompecabezas, todos somos importantes y debemos cambia nuestra manera de ser y participar en acciones culturales para edificar un Panamá mejor, puntualizó la directora del INAC, María Eugenia Herrera de Victoria.
Dijo que en su momento también lloró, sufrió y sintió los mismos sentimientos de abandono, ante la indiferencia de que era objeto el Ballet Nacional, tan necesitado de padrinos como ha estado siempre la cultura. Pero, perseveró.

Tanto ella, como los demás expositores concordaron en que es lamentable que Panamá sea un país tan rico económicamente y con tantos vacíos en el ámbito cultural.
Alexandra Schjelderup, coordinadora del proyecto I+D cultura como una herramienta para el desarrollo, que lidera la Universidad Tecnológica de Panamá, enfatizó la necesidad de revisar la Pirámide de Maslow y priorizar el papel de la cultura en la autorrealización personal y colectiva y habló de experiencias culturales transformadoras (el caso de Medellín) que ayudan a la gente a recuperarla fe, ser más asertiva y trabajar en equipo de cara a un denominador común. Se generó el emprendimiento, nuevas formas de consumo, convivencia y participación ciudadana.

La Dra. Ángeles Ramos Baquero habló del museo como instrumento transformador, donde hasta los niños son promotores culturales. Expresó que cree en que los museos “pueden dar poder a nuestros pueblos para reclamar su propia historia, pueden dar voz y capacidad testimonial a nuestra gente y cumplir un papel relevante en el desarrollo sostenible”.