A pesar de su fama, Daniel Radcliffe no ha perdido la sencillez: el actor de "Harry Potter" disfruta lo que hace y mantiene los pies sobre la tierra.
El muchacho de 14 años ha dedicado la mayor parte de sus últimos cuatro años a las películas basadas en los libros de fantasía de J.K. Rowling.
La tercera entrega, "Harry Potter and the Prisoner of Azkaban" ("Harry Potter y el prisionero de Azkabán") llegará el viernes a los cines estadounidenses, y Radcliffe ya está trabajando en la cuarta de la serie.
Cuando se estrenó "The Sorcerer"s Stone" ("La piedra filosofal") en noviembre del 2001, Dan (que cumplirá 15 años en julio) ya había realizado una versión de "David Copperfield" para televisión en su natal Inglaterra, e interpretó el papel del hijo de Geoffrey Rush en "The Tailor of Panama".
Ninguna de las dos lo preparó para la fama instantánea que le traería "Harry Potter".
Niños que lucían capas de hechicero y anteojos redondos asistieron en tropel a los cines; en un estreno reciente aquí; predominaban chicas adolescentes que gritaban, algunas sosteniendo carteles con la frase: "¡Cásate con nosotras, Dan!"
Sin embargo, Radcliffe no da importancia a su fama. En un día ya ha ofrecido varias entrevistas, pero aún así se las arregla para ser amable y cortés. Sus ojos, de un sorprendente azul sin los anteojos de Potter, se iluminan cuando habla sobre su carrera, las influencias que ha recibido y sus esperanzas para el futuro.
Según Dan, su última película es de más miedo (que las otras)... "Es más como una película psicológica de miedo, que los niños de ocho años no perciben igual que los adultos. Cuando la veo con adultos, muchos de ellos se asustan más que sus hijos".