Para comentar este filme habría que ubicarse en el contexto histórico del cine mexicano de principios de la década pasada. No era la época de “Amores Perros”, “Sexo, pudor y lágrimas” o “Y tu mamá también”. En esos días, el cine mexicano estaba renovándose y recuperando glorias pasadas. Títulos como “La mujer de Benjamín”, “La tarea”, “Cronos”, “Como agua para chocolate” y “Danzón”, que se presentó en el ciclo Vida de mujeres de Cines Alhambra, fueron importantes en el desarrollo de este nuevo respiro azteca.
En el filme, Julia (extraordinaria María Rojo) es una telefonista que divide su vida entre el trabajo, su hija y el danzón. Cada miércoles, la mujer se luce en la pista del “Salón Colonia” del brazo de Carmelo, su pareja de baile, pero cuando desparacece su “partner”, ella va en su búsqueda hasta Veracruz, con los resultados del caso.
Lo importante de este trabajo de Novaro es precisamente la forma cómo rompe con viejos esquemas de la visión femenina en el cine latinoamericano.
Danzón, nominada en los premios Ariel y en los Independent Spirit Awards en 1992, aparece en escena como una óptica de mujeres hecha por ellas mismas, desmitificando a la mujer conocida en el cine clásico y en la telenovelas.
Impecables actuaciones de las damas María Rojo y Blanca Guerra. En Danzón, son ellas las que se las traen y no les echan cuento.