JURÓ y perjuró. Nadie le creyó. La vieja Chefa se ajustó las gafas, suspiró y sonrió.Como en una película fueron pasando las escenas de los últimos años junto a Chano.
La eterna discusión de cada madrugada. De cada momento en que el ladrón de la memoria, el Alzheimer, decía presente.
"Jamón con huevo, eso desayuné"-decía una y otra vez
mientras se daba la vuelta en la cama. Quedaba mirando hacia la pared. Daba por acabada la conversación.
Tere se quedaba sin saber qué hacer. ¿Dejaba que el abuelo Chano ganara la batalla verbal? ¿Le creía las mentiras? ¿Lo obligaba a comer? O quizás podría endulzarlo. A veces funcionaba.
--"Ah, ya sé, le traeré un bombón de esos que le encantan".
Eso sí, antes tendría que comerse al menos una tortilla y beber unos sorbos de café. Y tomarse el medicamento. Pero, ¡ojo!, lejos del lavabo.
Vaya que si lo conocía. Parecía un chiquillo travieso.
Se ponía la pastilla debajo de la lengua y hacía como que la tragaba. Al rato la escupía.
Mitomaniaco. Eso era el hombre con cabello ralo. Puras hebras de plata que dejaban entrever un cráneo donde ya las ideas se enredaban cual una madeja con la que ha jugado un gato.
Cuando se plantaba en afirmar que se había bañado tresveces discutir con él era como arar en el mar.
El psiquiatra Alejandro Pérez está del lado de Chano.
"Un mitomaniaco no sabe que miente. Lo hace involuntariamente. Sin ningún fin pre determinado. A diferencia del mentiroso voluntario, quien miente por temor, por evadir responsabilidades, por esquivar un problema, por obtener alguna ganancia".
La mitomanía es menos común de lo que la gente cree.
Los delincuentes y sus abogados a veces se quieren escudar en ella.
Por lo general son mitomaniacos personas como el octogenario Chano. Ya sea por la edad avanzada, porque sufren de un alcoholismo crónico o por haber sufrido un traumatismo encefalocraneal u otra patología que ha provocado trastornos de la memoria. Tienen lagunas mentales y las rellenan con mentiras patológicas, con cosas que inventan. Las repiten una y otra vez. Están convencidos de que son reales. Que las han vivido, que les han pasado.
Producto de esa alteración cerebral los mitomaniacos tergiversan la realidad.
-¿Entonces, no es que el abue lo hace adrede?
"No Tere, no es asunto ni de baja autoestima, ni de ningún vacío en la vida del mentiroso patológico, del mitomaniaco que es como se llama a quien padece esta condición". Algo así le habría contestado el especialista en una consulta.
También le establecería la diferencia entre el mentiroso voluntario y el involuntario. Y le diría que "en esquizofrenia y locura no hay mitomanía. Porque la esquizofrenia es problema de pensamiento y no de memoria".
Un dime que te diré entre Chano y la vieja Chefa se deja escuchar. Tere corre a ver qué pasa.
"¡Te comiste mi helado, vieja!"
"Estáis como el gato con los bigotes embarrados de leche y me queréis echar la culpa de los platos rotos. No te véis tan viejo, Chano".
Paciencia. Eso hay que tener para lidiar con el mitomaniaco. Entender que sus lagunas mentales y su deseo de subsanarlas le hacen rellenarlas con cosas irreales que en su mente son verdades irrefutables.
Un psicólogo o psiquiatra puede ayudar mediante una
evaluación del caso. Determinará si hay un cuadro orgánico que hay que tratar.
Chano nunca sabrá ni admitirá que tiene un problema.
Que es un mentiroso patológico. Pero, si hay una patología subyacente ésta podría agravarse. Por ello Tere convenció a la abuela Chefa de llevarlo al consultorio. Ya está cansada de pelear con el
abuelito. O gana las discusiones o las empata porque los demás ceden. Está tan convencido de que dice laverdad aunque la mentira sea como una montaña de vidrio sobre arena movediza.
Tampoco quiere que la gente se ría de su viejito querido, lo margine ni lo mire con lástima.
No se hable más del tema. Chano dice que comió. Y quecomió jamón con huevo. Ni un detector de mentira probará lo contrario. Y tratar de convencerlo de que está equivocado sería más difícil que "hallar una aguja en un pajar".
De cuando mi mentira es mi verdad
Personas de edad avanzada e individuos con cuadros demenciales pueden experimentar esta patología.