LAS aulas del glorioso Nido de Águilas lo cobijaron en su vida estudiantil hasta obtener el diploma como bachiller, que le permitió ingresar a la Universidad de Panamá, para estudiar la carrera de Geografía e Historia.
En ese momento estaba convencido de que su futuro estaba en la docencia. Pero la vida le tenía otros planes: hacer gozar a la gente.
La música siempre acarició la vida de Ulpiano Vergara. Su padre Abraham fue de los más prolijos compositores y violinistas que ha dado la provincia de Los Santos.
Pero Ulpiano confiesa como maestro a su hermano Hernán, a quien no deja de agradecerle lo aprendido.
Curiosamente el golpe de Estado de 1968, que para muchos fue una tragedia, para él fue un golpe de suerte.
Estando ya en segundo año de la carrera, este acontecimiento provocó el cierre prolongado de la Universidad de Panamá.
Aunque ya Ulpiano, siendo universitario realizaba algunos toques, la usencia de clases lo llevó a involucrarse de lleno con el acordeón.
Tomó entonces la decisión de su vida: dejaría la geografía por la música.
Muchos años han pasado, y hoy el institutor, que compartió aula con grandes como Basilio, Colaquito Cortez y Rubén Blades, ha hecho fortuna.
Su éxito es arrollador. Se le considera el músico que une generaciones y derriba barreras sociales.
En su camino al estrellato encontró muchas espinas.
El golpe más grande que recibe y el que aún no tiene explicación, es la salida de su primer cantante Lucho De Sedas, con quien había logrado un tremendo éxito con temas como " Si el mar se volviera ron". Lucho se separó para crear su propio grupo, cuando estaban, según Ulpiano, en un buen momento.
Con una vida familiar estable, Ulpiano siente pasión por su finca y su ganado allá en San José, por ser esta la manera perfecta de liberar el estrés y el cansancio que le producen los 15 o 20 toques que realiza mensualmente.
¿Un famoso tímido? Pues sí. Ulpiano confiesa que no faltan en sus noches de llenos completos propuestas indecentes de sus fans.
Pero el hombre del campo que soñó con ser profesor, es hoy el ídolo típico que siguen miles de panameños.