ES DIFÍCIL mantener la objetividad cuando llega el momento de entrevistar un actor favorito como Dustin Hoffman. Claro que existen Robert De Niro, Al Pacino, Jack Nicholson. No vamos a desprestigiarlos. Pero Hoffman sigue ocupando el primer lugar de mi lista, aunque él mismo no se considere una estrella "Si salgo a comer solo, nadie me molesta. Pero basta que vaya con alguien como John Travolta, para no poder comer tranquilo. ¿Ves? Eso es ser estrella". Ni siquiera él se da cuenta que en verdad genera tanto respeto que la gente no se anima a molestarlo. Asombra la humildad que lo caracteriza, junto al sentido del humor que siempre mantiene, como cuando bromea preguntando "¿No pagarías un dólar para saber lo que hace en estos momentos George Bush?".
¿Si en algún momento estuve en terapia? Ni siquiera me acuerdo el momento en que no tuve terapia. Espero seguir en terapia, incluso después de morirme. Es una de las cosas que te atrapan. Todo depende si tu terapeuta es bueno. Los buenos abundan poco, en todos los rubros. Uno automáticamente piensa en un doctor. No. Hay que ir a uno bueno. Y un buen terapeuta te dice que hagas lo que los actores tratamos de hacer: ser espontáneo, seguir la corriente, sin buscar una conexión. Lo primero que me pasa por la cabeza, si estuviera en terapia ahora mismo, diría "no sé porqué, pero me gustaría que esta entrevista siga de por vida." (se ríe). Cuando llegue el momento en que alguien entre y diga "última pregunta", me voy a poner muy triste.
Sí, sí, sí, sí. Yo empecé trabajando como actor de reparto y ahora volví a trabajar como actor de reparto (riéndose). Eso, lo veo muy irónico.
Algunos actores mienten. Will Farrell por ejemplo, dirá que no le interesa el Oscar, pero en cada escena que terminábamos, cuando le decía que estaba bien, me preguntaba si le había parecido que lo iban a nominar (se ríe).
(Interrumpe) No son suficientes.
Según me contó Emma Thompson, aparentemente se vive más tiempo. Es verdad. No bromeo. Se publicó un artículo científico donde gracias al Oscar uno vive ocho años más. Ya no tiene que ver con ganar más dinero, ahora es cuestión de vida o muerte (se ríe).
El 11 de junio terminamos la filmación, en Toronto de la película Mr. Magorium"s Wonder Emporium. Yo interpreto a Mr. Magonrium, un inventor de juguetes de 243 años que le cede el negocio a Natalie Portman y cuando lo hace, toda la magia en los juguetes empieza a cambiar y desaparece. Es la primera vez que trabajo con un director debutante, Zach Helm. No significa que antes los haya evitado, simplemente sucedió así. Es la primera vez y no sentí ninguna diferencia, para nada.
No. Extraño los tiempos en que era una estrella. Ahí tenía libertad. Cuando me pasaron el guión de la película "Stranger Than Fiction" llamé al director (Marc Foster) para preguntarle en qué página aparecía mi personaje. Le dije que ya estaba por la página 23 y me contestó que siguiera leyendo. Me dijo exactamente "No es el protagónico, pero es un personaje un poco más grande que el de "Finding Neverland"" (vuelve a reír).
He sido un esquizofrénico toda mi vida. Si pudiera elegir alguna voz en mi cabeza, sería cualquier mujer normal que diga "Sí, sí, sí, más, más".
Dustin Hoffman había nacido en Los Angeles (8 de Agosto, 1937) y estudió actuación en el Pasadena Playhouse, antes de mudarse a Nueva York para seguir con los estudios de actuación. "Tenía 21 años cuando me fui en 1958", recuerda confesando una pasión diferente "La verdad es que yo no quería ser actor. Quería ser pianista" recuerda "Me estaba yendo muy mal en la preparatoria para la Universidad; necesitaba tres créditos y alguien me dijo que tomara la clase de actuación "porque nadie fracasa". Así empecé".
De honestidad y sencillez
Honesto como pocos, Dustin Hoffman se hizo famoso gracias al cine y una nominación al Oscar, interpretando el estudiante universitario seducido por Anne Bancroft en el clásico de Mike Nichols "El Graduado" (1967).