Variedades

De locura nada, de arte un montón

Es interesante conocer los orígenes de un fenómeno que revoluciona constantemente el mundo del entretenimiento. El anime es un producto que se ha tomado el mundo entero.


Para la mayoría de los mortales panameños, un otaku (fanático) del manga y el anime, no pasa de ser algún joven excéntrico sin grandes aspiraciones, pero desde el otro lado de la moneda, la versión es diferente.
Los adeptos a este pasatiempo alternativo -tal como lo definen- son perseverantes defensores de su estilo de vida (heredado de Japón) que cobra mayor fuerza conforme pasa el tiempo. Al menos a esa conclusión no hizo llegar un joven de 20 años, a quien encontramos algún tiempo atrás en un evento que congregó a algunos fanáticos de anime panameños.
El esfuerzo por recordar su nombre es vano, pues insistió en presentarse usando su pseudónimo en japonés, costumbre muy extendida entre los seguidores de esta subcultura. "Tú deberías hacer algo sobre esto; es que la gente en Panamá no entiende que no es locura, al menos para mí es arte" sugirió, y le tomamos la palabra.
Sí, Mazinger Z fue la prueba que en su momento necesitamos para convencernos de lo adictivo que podría ser esta afición, pero la historia de la animación japonesa data de siglos antes.
La versión más extendida sobre el origen del manga nos lleva al siglo XII y al estudio del sacerdote Toba, quien habría dibujado cuatro rollos donde representaba a animales vestidos de humanos y realizando actividades propias de estos. Es de esperar que de inmediato no adquiriera el nombre "manga"; entonces se hablaba de "Chijugiga"; siglos después adoptarían el nombre "Ukiyo-e".
Hokusai (1760-1849), figura destacada en el arte del Ukiyo-e, fue el primero en bautizar a estos dibujos como "manga", uniendo los términos "man" (involutario o caprichoso) y "ga" (dibujo, garabato).
Pronto, los "dibujos caprichosos" de Hokusai se hicieron populares. Al acercarse el siglo XX, Rakuten Kitazawa extendió la fama de esta técnica a otros países, en parte, al crear la primera revista del cómic japonesa llamada "Tokyo Puck".
Ya en la década de 1930, Japón tenía una de las historietas más conocidas de la época, "Ogo Bat". Los temas bélicos eran comunes conforme se acercaba la Segunda Guerra Mundial, pero al terminar ésta, la historia del manga dio un giro y comenzó a transformarse en lo que hoy conocemos.
Los jóvenes lograron el cambio, al querer olvidarse de un conflicto en que Japón no había llevado la mejor parte, y preferir los temas de ciencia ficción. La temática de las mangas comenzó a orientarse hacia la fantasía.
Osamu Tezuka, el precursor del manga moderno, lo hizo, creó la primera animación moderna. En 1963, Testsuwan Atom o "Astroboy" fue el primer anime que vieron los japoneses; el personaje era un cómic de la década de 1950.
Fue en la década de 1970 cuando la industria del anime experimentó un verdadero impulso y alcanzó proporciones mundiales con series como Mazinger Z, Heidi, Doraemon y Galaxy Express, entre otras sucesiones. La creación de la Universidad de Manga potenció el poder de penetración de este aspecto de la cultura japonesa que hoy los jóvenes occidentales, entre ellos los panameños, han hecho suyo.


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246113
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América