Variedades

De placeres culposos

Hace unas semanas viajé al interior para ver el famoso Desfile de las Mil Polleras que se llevó a cabo en Las Tablas en esta ocasión. Para


Nicole Puello (nicolepuello@gmail.com) / PANAMA AMERICA

Hace unas semanas viajé al interior para ver el famoso Desfile de las Mil Polleras que se llevó a cabo en Las Tablas en esta ocasión. Para mí algo mágico sucede cada vez que cruzo el puente, realmente me siento transportada a otro mundo y automáticamente los músculos de mi cuerpo, como por arte de magia, empiezan a soltarse y relajarse poco a poco.

Una vez llegamos a Las Tablas, tuvimos que estacionar bastante lejos y caminar hacia el centro del pueblo para encontrarnos con el resto del grupo con que veríamos el desfile, durante la caminata comencé a notar un sinnúmero de puestitos de comida disponibles esparcidos por doquier. En ese momento como estábamos algo apurados, no me detuve a pensar más en ellos, pero ya una vez ubicados donde veríamos a las empolleradas pasar y después del largo viaje, el estómago comenzó a dar claras señales de que era hora de atenderle.

Fuimos con mi tío a caminar y nos detuvimos frente a una señora que en un BBQ te ofrecía chorizo, carne en palito y carne asada con yuca. En ese momento la sonrisa más grande que se puedan imaginar se dibujó en mi rostro y miles de recuerdo de mis diferentes paseos y fiestas en el interior vinieron a mi mente, ya que sin fallar cada vez que iba a alguna de estas celebraciones me comía más de una de esas deliciosas carnecillas que por chiste algunos conocidos apodan como “carne de gato”.

Confieso que soy una fanática declarada de esa carnecita roja con ese sazón tan particular que nunca he podido descifrar y que he tratado infructuosamente de averiguar en innumerables ocasiones, con el que por más que intente nunca doy y es que en mi mente hay un secreto que esos vendedores, a pesar de mis insistentes cuestionamientos, se niegan a revelar. Para algunos podría parecer gracioso y hasta extraño que una “chef estudiada” disfrute tanto un platillo como este y esa idea automáticamente brindó inspiración para escribir sobre esos placeres culposos de la cocina de los que todos sin excepción alguna vez disfrutamos.

En el caso de la comida puede referirse a sabores extraños o comidas que sabemos que nos hacen daño, pero que aun así nos deleitan. En mi caso como ya les comenté, es la carne en palito, para un amigo es la combinación de gerber de banano con uvas verdes congeladas, para otros el batido de McDonald’s mezclado con las papas fritas y en mi opinión el más extraño placer culposo de todos del que hace algunos años disfrutaba mi papá (entes de todas las revoluciones dietéticas de estos días) pan blanco de molde untado con muchísima mantequilla, queso “cheese wiz” de Kraft y unas buenas cucharadas de avena cocida, así como un sandwich. Creo que más extraño que esto, imposible.

En el camino de regreso paramos a comer unas torrejitas de maíz nuevo que tuvimos que corretear por varios establecimientos y que luego pude notar es uno de los placeres culposos de mi novio.

Al final de cuentas, la vida es muy corta, así que por qué no disfrutar en una que otra ocasión de estos pecaditos que nos brindan tanta felicidad.


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917246
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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