Indira Moreno debe su amor a la poesía, a la patria. Para ella, el poeta o la poetisa se deben a su país, es un tema al que jamás se debe renunciar. Después de todo, como ella misma lo indica: “cuando te presenten lo hacen como la poetisa de tu patria”.
Firme en sus convicciones, Moreno se inicia en la creación de prosas luego de la invasión norteamericana de 1989, cerca del año 90, cuando todo el sentimiento, la pasión y la frustración la invaden como panameña.
“No podía creer cómo el panameño permaneció estático, sin decir nada, las mujeres entregándose al invasor e incluso el rumbo que tomaba la política”, relata Moreno.
Ante este sentir, la poetisa toma la pluma, siendo una residente de Calidonia, y sin pérdidas humanas directas de su familia, en relación con la invasión, pero sí observando cómo muchos de sus vecinos fueron afectados, y crea “Cantares de un Silencio”.
Allí le replica a Panamá en 10 cantos, el porqué te quedas callada. “Tienes que gemir, tú tienes que gritar y la instó a ello”, nos cuenta la poetisa, con palabras que se van convirtiendo en versos.
Pasan 14 años y en el 2004, Moreno escribe Al Borde de la Vida, que es para la escritora una fotografía lírica del panorama de Panamá, todo en torno a la invasión.
Ahí se dio un cambio en la poetisa. Un alto. Una reflexión. Pensó, si con Cantares de un Silencio no conseguí que el panameño no callase y se ahogara en un silencio desgarrador, y si con Al Borde de la Vida esta imagen de mi país que mostré no se vio, insisto ahora con Enigma de Esclusas.
Con esta última obra, invita a los panameños a entrar verdaderamente por las esclusas y analizar el cómo estamos ahora y hacia dónde vamos. Presentada en la V Feria del Libro, el día inaugural, el miércoles pasado.