Hace un par de años, muchas chicas soñaban con que su amor del colegio, universidad o amigo se atreviera a decir lo que querían escuchar: “¿Quieres ser mi novia?”.
Esas cuatro palabras, cortas y sencillas, jamás se olvidaban y más si venían de parte del primer amor.
Las cosas han cambiado, las relaciones no son iguales y las declaraciones de amor han quedado desfasadas y en el olvido. “¿Quién se va a declarar si ya nadie hace eso?”, dicen algunos jóvenes.
Sin embargo, existe un fenómeno actual que amenaza con empobrecer este patrimonio, reduciendo la declaración amorosa a fórmulas cada vez más triviales.
Lo cierto es que previo a esta declaración de amor, se debía haber pasado por un proceso de amistad complementaria, salir juntos y prometerse.
La psicóloga Yilka Barría contó que existen muchas relaciones que se inician sin la proposición de una relación formal, dígase noviazgo. A su vez, para algunas personas, los aspectos de poca inversión emocional, toda la diversión y nada de compromiso suenan tentadores.
“Puede ser muy difícil navegar en el territorio entre la amistad y el noviazgo, muchos inclusive tienen reglas básicas para que ninguno salga herido, pero claro, a la hora de comprometerse para matrimonio sí se da. Creo que se usa más a la hora de pedir a la chica que sea su esposa que para noviazgo, pero claro que hay gente que aún lo hace”, expresó.