Cada día que pasa reduzca el número de cigarrillos, fume sólo la mitad de cada cigarrillo y posponga progresivamente la hora en que fuma su primer cigarrillo del día. Lleve una agenda detallada y cada día propóngase reducir la cantidad de cigarrillos del día anterior.
Tome más leche descremada. Muchas personas indican que luego de tomar leche el sabor del cigarrillo se hace desagradable.
Acumule los cigarrillo que fume en un solo cenicero y no vacíe el cenicero. El olor y la apariencia del cenicero lleno le recordarán que esa es la basura que ha puesto en su cuerpo y que se antepone a su salud.
Evite fumar en cadena automática. Guarde los cigarrillos en lugares inusuales o en un bolsillo distinto. No compre una cajetilla completa, compre sólo un cigarrillo a la vez.
No piense en "NUNCA JAMÁS" volver a fumar. Más bien, piense en no fumar "HOY". Y todos los días propóngase no fumar "HOY".
Lave toda su ropa y limpie todas sus pertenencias para remover el olor a tabaco, el cual puede hacerle ansiar un cigarrillo. Cómprese un perfume nuevo.
Celebre la decisión de no fumar. Cómprese algo especial, usted se lo merece.
Manténgase ocupado: haga ejercicios, trabaje, inicie un proyecto nuevo.
Tome mucha agua. Evite el alcohol, café y otras bebidas estimulantes. Haga una cita con su dentista para una limpieza dental. Hágase la firme determinación de mantener sus dientes limpios, sin esas feas manchas de tabaco.
Si extraña la sensación de tener "algo" entre los dedos, juegue con un lápiz, una canica o un clip de papel. Si extraña tener "algo" entre los labios, consígase un palillo de dientes y juegue con él.
Pase mayor tiempo en lugares o haciendo cosas incompatibles con fumar: Visite bibliotecas, museos, teatros, almacenes, la iglesia. Aprenda a nadar.
Evite tentaciones. Pase más tiempo con personas que no fuman. Durante las primeras tres semanas, evite cocteles, fiestas o situaciones sociales donde probablemente otras personas estarán fumando.