En las primeras horas de la noche del 2 de enero de 1955 las balas de varias armas disparadas desde tres puntos diferentes segaron la vida del Presidente de la República, Coronel José Antonio Remón, y de otros concurrentes a la celebración del triunfo de una yegua de alta calidad hípica llamada "Estrella del Valle" (Valley Star) propiedad del mandatario. Entre los heridos estuvieron el diputado Antonio Anguizola y el concejal capitalino Alfonso Pérez. Anguizola murió después en una clínica de la capital. Un escolta del Presidente Remón, de apellido Peralta, también fue abatido por los asesinos.
Remón y antes que él los comandantes Pino y Fábrega, habían sido "el fiel de la balanza" en las disputas civiles entre los panameños de diversas casas políticas. Desde 1936 los policías y militares panameños impedían las contiendas armadas e imponían el orden, inclinándose a uno u otro bando, como ocurrió en 1936 y 1940. Esta creciente intervención policial-militar producía malestar pero impedía revoluciones, golpes de Estado y guerras fraticidas. Los herederos de Remón no pudieron alcanzar la fuerza del presidente asesinado, y el quinquenio que parte de 1955 hasta 1960 se caracterizó por movimientos sindicales, guerrillas, golpes no triunfales y hasta una invasión de combatientes Cubanos.
La falta de "un fiel de la balanza" abrió una nueva brecha en la maltrecha democracia de Panamá, en 1968. La mano fuerte de Arnulfo Arias en el poder excedió la paciencia de sectores políticos que lo habían apoyado y el resultado fue la rebelión de los cuarteles a sólo once días de octubre de 1968.
Los militares se negaron a jugar un papel pasivo dentro de la realidad nacional. Algunas medidas legales, pero poco acertadas desde el punto de vista de la "realpolitik", produjeron el íngrimo golpe de Estado contra toda la Nación Panameña. Si bien por ser la única institución armada, la Guardia Nacional creada por Remón en 1953, se impuso a la débil resistencia de los poderes civiles, bien pronto se vería que los militares tratarían en vano de constitucionalizar el golpe ofreciéndole el sobre presidencial a los Vice-Presidentes de Arnulfo Arias, pero ninguno de ellos (Bazán y Arango) aceptaron. Finalmente la oferta se le hizo al pariente de Remón, don Ernesto De La Guardia Navarro, y éste agradeció pero declinó ya que según dijo "yo fui electo por el pueblo".
En la mañana del 11 de octubre de 1968 el Presidente Arias que ya había decretado el traslado del Mayor Omar Torrijos, sin sueldo, al cargo de agregado militar en la embajada Panameña en San Salvador, citó al Mayor Víctor Mata y le ordenó sustituir al mayor Boris Martínez de la zona VII Militar de Chiriquí. Mata no pudo viajar en avión y se dirigió por tierra hacia su destino. A las 4:00 p.m. de este día el poeta y periodista Víctor Manuel Franceschi fue a visitar al mayor Martínez en su despacho. Todo indica que el Mayor ya sabía que tendría que entregar el mando al día siguiente y se preocupaba pues sería designado ad honoren en la Embajada de Panamá en México. Boris Martínez de carácter fuerte e inmune a elogios o sobornos, le confesó al poeta que la salida ante el problema era un cuartelazo contra El Fufo, que se iniciaría, al unísono, en el cuartel Central, la Modelo y Panamá Viejo. Franceschi cuyo hermano mayor había sufrido cárcel y exilio por causa de "golpes" que nunca cuajaron convenció al exinstitutor y oficial de la Caballería graduado en México a dar el golpe él.
"En la capital nadie se atreverá, mayor, porque la componenda política opacará la vocación de revuelta". Todo indica que Martínez aceptó como buenas las palabras del bardo y a las 5 p.m., cuando Mata andaba por Soná, en una cadena provincial de Chiriquí, anunció el inicio del golpe cívico-militar contra el presidente Arias Madrid, "en defensa de la Ley orgánica de la Guardia Nacional y contra la clase política corrompida ". Tres horas después el golpe se iniciaba en la capital.