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Del amor al odio

La forma como han terminado su relación los actores Marjorie de Sousa y Julián Gil ha sido criticada por sus seguidores, pues en medio del conflicto se encuentra su hijo. Este tipo de situaciones, según expertos, causan traumas en los niños.


La batalla entre Julián Gil y Marjorie de Sousa parece no terminar. Cada día surge una declaración nueva de una de las dos partes, desmintiendo o acusando al otro, lo que ha convertido su separación y demandas en torno a su hijo en un circo mediático.

Desde 2010, los actores de telenovelas intentaron tener una relación. A pesar de que todo parecía ir bien, al poco tiempo terminaron separándose.

Al parecer, hubo un reencuentro amoroso entre el puertorriqueño y la venezolana en 2016, momento en el que concibieron a su bebé y como lo declaró Marjorie a medios internacionales, todo pasó en "una sola noche que estuvimos juntos, nada más".

 

A lo largo de su embarazo, ambos compartieron muchas fotos en las que se les veía muy enamorados y ansiosos por el nacimiento de su bebé.

Matías llegó al mundo el 27 de enero, y para muchos fue una sorpresa que un mes después ya era evidente la separación de sus famosos padres.

Conflicto

Muchas han sido las críticas que han sufrido ambos actores por la manera como han manejado su separación, sobre todo por el ambiente en que el pequeño está creciendo.

 

Disputas legales y señalamientos el uno contra el otro, han sido noticia en diferentes medios de comunicación.

Según los expertos, involucrar a los niños en los conflictos por divorcio no es nada saludable. "No tienen que darles mayor detalle, porque esa es una situación íntima, propia de la pareja, que ellos tienen que solucionar", explicó la psicóloga Ana María Flórez.

En ocasiones, los padres empiezan a bombardear a sus hijos con ataques hacia sus exparejas poniendo a los niños entre la espada y la pared.

 

Vivir un divorcio o separación de por sí es una situación difícil, pero que este se dé bajo situaciones de evidente desacuerdo puede causar traumas, "muchos se traumatizan y no desean casarse, porque casarse significa vivir lo que ellos vivieron con sus padres. Entonces, cuando tienen una relación y se va fortaleciendo o comprometiendo ahí ellos cortan, para no confrontar una situación, que a lo mejor ellos piensan, que en un futuro sí se va a formar igual que como sus padres", comentó la especialista.

Los niños manifiestan sus sentimientos ante esta situación de diferentes maneras, algunos dejan de hacer las cosas que usualmente hacían, bajan las notas y otras tienden a aislarse.

Flórez recomienda prestar atención a estos cambios de humor y buscar ayuda psicológica cuando sea necesario. Es importante, según señala la experta, aclararles que no son los culpables de la separación, ya que los niños suelen autoculparse por esto, además, necesitarán de todo el apoyo y amor de sus papás -aunque estén separados- para superar esta etapa.


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1080397
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América