Por ejemplo, un asunto que preocupa a menudo es hasta qué punto se debe permitir a los hijos que ellos decidan sobre sus asuntos.
Queremos niños seguros, pero les impedimos ganar confianza en sí mismos, comenta la terapeuta Lizeyca Villamil.
Ella piensa que así como los adultos deben ir paulatinamente haciendo al niño partícipe de lo que sucede en el hogar, es también positivo permitirles tomar algunas decisiones.
Por ejemplo, a la hora de decidir qué va a comer, puede usted decirle: "¿Pedrito, qué te gustaría desayunar: cereal con frutas; pan con mermelada, un vaso de leche y fruta o pan con huevos revueltos y un vaso de leche?"
No le está imponiendo, le está permitiendo escoger y él siente que le toma en cuenta y eso es maravilloso, porque le hace ganar seguridad, algo tan necesario durante el crecimiento.
Otra buena ocasión para que él tome decisiones es respecto a si prefiere comer primero o hacer la tarea. Después que la haga, a tiempo y bien, no importa en qué orden lo haga.
Por otro lado, deje que él escoja su propia ropa (si combina o no, es otro asunto) esto va definiendo su personalidad y por las razones que fuere, hay piezas preferidas y está en su derecho de gustarle más un color o una prenda. Cada uno es diferente tiene gustos propios.
Cuando están en el supermercado, sin que abuse, también es buen momento para que elija algunos alimentos que le gustaría probar.
Dejar que el niño tome decisiones le ayuda paralelamente a ser responsable de ellas y esto es saludable. Puede también invitarle a reflexionar sobre las consecuencias de hacer "A" o "B" o de dejar de hacer algo (como la tarea, lavarse los dientes, decir la verdad, ser considerado, ser agradecido, respetar la propiedad ajena...).
No le subestime, déjele ser, pensar, decidir y actuar: no se puede andar tratándolo como ser irracionales, esto es una afrenta y un irrespeto a su personalidad.
Los niños son muy inteligentes y se les debe permitir desarrollar esa inteligencia.
Si se les dan buenas razones para hacer o dejar de hacer algo, por lo general comprenden.
El niño tiene derechos y lo sabe.
No es absoluto
En esto de tomar decisiones no hay que irse a los extremos de dejarlo al garete y que sea él quien mande en casa y tampoco que sólo porque una cosa no le gusta (digamos los vegetales, porque según él saben feo) no la va a comer o no se la va a poner.
Hay que irle explicando por qué una decisión es más sabia que otra y felicitarlo cuando actúa bien.
Ayúdele a elevar su autoestima.