Variedades

Delfines, atletas del mar

Energía pura, inteligencia libre, regocijo, explosión de vida. Estos son sólo algunos de los pensamientos que nos vienen a la mente cuando presenciamos el espectáculo que nos brindan los delfines haciendo acrobacias en estado salvaje.


Los delfines, pequeños mamíferos con dientes y cuerpo aerodinámico, son los atletas olímpicos del mar.
Pueden llegar a medir cerca de cuatro metros y pesar hasta 300 kilos. Al ser cetáceos muy sociables, es usual comprobar que el lazo madre-cría es sólido, unos a otros se ayudan a cuidarlas y existen casos de amistad entre éstos que puede durar toda la vida.
El intercambio de sonidos entre los miembros de la especie facilita la comunicación entre ellos y los ayuda a establecer técnicas de sobrevivencia comunitaria.
Los delfines son capaces de comunicarse y explorar su medio ambiente usando un complejo sistema de sonar biológico, muy parecido al inventado por el hombre.
Emitiendo sonidos desde su aparato nasal, reciben ecos producidos por el choque de ondas sonoras con los objetos, gracias a la sensibilidad de su aparato auditivo interno. Esto les permite efectuar una suerte de "mapeo" del fondo y del ambiente para localizar posibles presas, orientarse en su navegación o anticiparse a los peligros. En pocas palabras, tienen un sistema de ecolocación que les permite percibir el rebote de sus propios sonidos que es usado para determinar distancias, dirección y tamaño del objeto que reproduce el eco.
Nuestros mejores amigos oceánicos sin duda prefieren las aguas tropicales de Panamá. En un buen día de navegación por los golfos de Panamá o de Chiriquí, es posible observar a miles de delfines repartidos en grupos, que van desde un puñado hasta cientos, haciendo acrobacias sofisticadas en una manifestación de alegría natural, ante la mirada extasiada de los amantes de la naturaleza.
Pero este tesoro natural panameño tiene, mar afuera, a sus enemigos más temibles, son los barcos atuneros. Es común encontrar cardúmenes de atunes mezclados con manadas de delfines. Los barcos atuneros no discriminan cuando llega el momento de recoger las redes. Asfixiados entre toneladas de redes, suelen morir numerosos delfines junto con los atunes y demás fauna pelágica. En muchas oportunidades se ha visto que la captura es adredes: los barcos pesqueros usan a los delfines como cebo, enganchando a varios en las redes para que los atunes los sigan y caigan en la trampa.
Rodolfo González jugó el par de la cancha, que es 70, su objetivo es colocarse más cerca de los primeros puestos. Actualmente está en la ubicación 26. Si tiene una buena jornada puede mejorar su colocación en la tabla.


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183634
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América